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Render de un estar de un penthouse que actualmente está en obras en Puerto Madero
En palabras de Molina, los ajustes en las negociaciones oscilaron entre el 5% y el 10%. En unidades con terrazas, diseño de autor y amenities diferenciales, los cierres se concretaron cerca del valor publicado.
Mercedes Ginevra, CEO de Ginevra International Realty, coincidió en que el atractivo de Puerto Madero radica en la exclusividad: “Son unidades muy pocas en una zona muy codiciada, con entornos verdes y accesos fluidos. Vivir con vistas a los diques, la ciudad y el río representa un diferencial único en Buenos Aires”.
Perfil de la demanda
Ginevra explicó que los compradores son, en su mayoría, argentinos de entre 40 y 60 años, consumidores finales que priorizan privacidad, amplitud y libertad para diseñar sus viviendas. “Estas plantas se entregan abiertas. Las familias o parejas eligen cómo distribuir los espacios, y eso suma valor”, agregó.
Estas propiedades, amplias y con superficies que superan los 250 metros cuadrados cubiertos, incluyen balcones largos y terrazas propias. En Buenos Aires, quienes cuentan con mayor capacidad económica las eligen por ofrecer comodidades comparables a las de una casa.
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En el barrio más joven de CABA está por agotarse la oferta de penthouse (Foto Gentileza: Inmobidrone MKT Inmobiliario)
Además de la amplitud, los interesados en este tipo de residencias priorizan la máxima calidad constructiva y un alto nivel de confort, con servicios que muchas veces resultan inaccesibles en una vivienda tradicional. La experiencia se asemeja a la de un "country urbano", con una combinación singular de lujo, privacidad y servicios exclusivos en plena ciudad.
Valores en alza y escasez estructural
Durante los primeros 5 meses de 2025, los valores de estos inmuebles crecieron cerca de un 15% en dólares, según Ginevra. En proyectos como Harbour Tower, una torre de 52 pisos —la segunda más alta del país—, el metro cuadrado ronda los u$s11.000. En Osten Tower, de 32 pisos, la cifra baja a unos u$s7.000. En edificios más antiguos, el valor se ubica cerca de los u$s5.000 por metro cuadrado también en Puerto Madero.
Pese a la disparidad, todos comparten una misma característica: la demanda superó con claridad a la oferta. La mayoría de estos penthouses ya no se encuentra disponible. “Tenemos unidades en Madero Harbour, en Dique 1, en Osten Tower y en Harbour Tower. Algunas se encuentran en etapa de finalización. Van desde los 100 metros cubiertos con terrazas hasta propiedades de 600 metros en dos plantas, en las cotas más altas del barrio más joven de la Ciudad”, detalló Ginevra.
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Todo el confort contemporáneo en las alturas de Puerto Madero
Andrea Molina resaltó los atributos más valorados por el público de alto poder adquisitivo: vistas abiertas al río o al skyline, terrazas propias, diseño personalizado, techos altos, materiales nobles, doble circulación y seguridad 24/7. A esto se suma un diferencial que cada vez gana más relevancia: la posibilidad de adaptar la planta a las necesidades del comprador.
La falta de nuevos penthouses se debe a decisiones estratégicas de los desarrolladores. Al privilegiar unidades más pequeñas, se maximiza el rendimiento por metro cuadrado. El penthouse, por su parte, exige mayor inversión, plazos de venta más prolongados y un comprador más exigente. “Aun así, algunos proyectos premium vuelven a apostar por estas propiedades. Saben que son irrepetibles y que elevan el prestigio del desarrollo”, señaló Molina.
El perfil del comprador y el diferencial del lujo
Desde el mercado inmobiliario premium sostienen que la demanda se mantuvo firme. “Un penthouse es siempre una propiedad urbana con ubicación privilegiada y alto nivel de privacidad. Tientan la sensación de exclusividad y el acceso a prestaciones que no están disponibles para el resto del edificio”, explicó Martín Pinus, de Martín Pinus Real Estate.
Desde su visión, un penthouse se define por la combinación de factores: amplitud, diseño de clase mundial, materiales superiores, terrazas propias, piscina, parrilla, ascensores privados, spa, gimnasio o espacios al aire libre de uso exclusivo. “Puede tratarse del departamento más emblemático de un edificio icónico, como el penthouse de la Alvear Tower (el edificio residencial más alto de América del Sur con 235 metros de elevación), que conjuga lujo, ubicación en el rascacielos más alto del país”, sostuvo.
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Alvear Tower, la torre residencial más alta del continente. Allí hay un penthouse en venta (Foto Gentileza: Inmobidrone MKT Inmobiliario)
El público que accede a estos inmuebles pertenece a un segmento muy selecto. Se trata de compradores con patrimonio consolidado, que no buscan invertir para luego vender, sino para vivir o usar como segunda vivienda. También hay empresarios que requieren residencias privadas en Buenos Aires, con estándares similares a los de otras ciudades globales.
En el caso de Sotheby’s, también se concretaron operaciones con compradores extranjeros. “Varios inversores eligieron estos inmuebles como reserva de valor o como residencia temporal de lujo. La estabilidad del barrio y la calidad del producto resultaron determinantes”, agregó Molina.
Entre los más cotizados
En los pisos 50 y 51 de la Alvear Tower se encuentran dos penthouses del Grupo Alvear, comercializados por Martín Pinus Real Estate, que figuran entre las unidades residenciales más altas del país. Con vistas panorámicas de 360° y una altura libre de 3,30 metros por ambiente, ofrecen una sensación de amplitud y luminosidad inusual incluso dentro del segmento premium.
Los baños son compartimentados con revestimiento de mármol arabescato. El valor de estas unidades ronda los u$s14.000 por metro cuadrado.
El acceso es privado mediante un ascensor que alcanza los 300 metros por minuto —el más veloz de Argentina—, y cada detalle está concebido para replicar la experiencia de un hotel cinco estrellas. "Los amenities refuerzan esa idea: piscina semiolímpica, piscina in-out y otra para niños, peluquería, gimnasio, cavas privadas y un club en la terraza del piso 54", dijo Pinus.
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Vistas abiertas y lujo en todos los rincones (Foto Gentileza: arquitecta Carolina Dines)
“Apuntamos a un público exigente, que puede estar compuesto por ejecutivos locales o internacionales, inversores o familias con hijos de distintas edades”, agregó.
Demanda sin reemplazo
El agotamiento de la oferta de penthouses en Puerto Madero no responde solamente a una moda pasajera. En un contexto de reactivación del mercado inmobiliario, la falta de nuevas unidades de este tipo refleja una carencia más profunda.
Mientras el crédito reaparece, los valores aún se ubican por debajo de los promedios históricos y los inmuebles de alta gama se destacan por su capacidad de preservar valor real.
Puerto Madero, con su combinación de entorno verde, accesibilidad, seguridad y arquitectura contemporánea, sigue siendo el barrio con mayor potencial para el segmento de lujo. Y en ese escenario, los penthouses ya vendidos se transforman en piezas únicas, difíciles de replicar. La demanda sigue presente, pero el stock no alcanza.
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