Las enfermedades cardíacas, especialmente el infarto agudo de miocardio, constituye una de las primeras causas de muerte en el mundo.
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La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) estima que en la Argentina mueren, por motivos cardiovasculares, aproximadamente 2.500 personas al año, mientras que se producen entre 30 y 40 mil infartos, de los cuales 16 mil terminan en muerte.
Las causas de muerte que le siguen de cerca son las neoplasias, es decir los tumores localizados en diferentes partes del cuerpo, y los accidentes cerebrovasculares. El infarto de miocardio y los ACV comparten factores de riesgo que favorecen su desarrollo y entre los que se cuentan, más allá de la herencia genética, el tabaquismo, la hipertensión arterial -afección que padece 1 de cada 3 adultos-, la hipercolesterolemia, el estrés, la mala alimentación y el sedentarismo.
Los especialistas sostienen que la educación llevada a cabo desde las autoridades de salud pública y desde la acción personal de los médicos son acciones que ayudan al control de los factores de riesgo y por lo tanto a la prevención de las enfermedades cardiovasculares (si se toma la presión arterial periódicamente, se elige una actividad física adecuada, se evita el tabaquismo y se lleva acabo una alimentación sana).
Según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo realizada por el Ministerio de Salud de la Nación, considerando solo la ingesta de sal y el bajo consumo de frutas, verduras y hortalizas, uno de cada dos argentinos aumenta su riesgo cardiovascular por el hecho de alimentarse mal.
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