28 de mayo 2009 - 09:55

Síntomas y prevención de la meningitis en niños

Una de las vacunas contra la meningitis figura en el calendario oficial
Una de las vacunas contra la meningitis figura en el calendario oficial
La meningitis es una de las enfermedades más temidas por los padres. Su padecimiento tanto en niños como en adultos puede derivar en consecuencias graves.

Existen varios gérmenes capaces de producir meningitis: las bacterias como Haemophilus influenzae, neumococo y meningococo producen la mayoría de las meningitis en niños mayores de un mes de vida. En los recién nacidos, otras bacterias como Streptoccocus agalactiae, Escherichia coli y Listeria monocytogenes son las más frecuentes. También los virus, especialmente enterovirus, producen cuadros de meningitis, pero de menor severidad, reconoce el doctor Enrique Casanueva, Jefe del Servicio de Infectología Infantil del Hospital Universitario Austral.  

En las meningitis bacterianas, el grado de frecuencia y severidad de las secuelas varía de acuerdo con el grado de progresión de la enfermedad y la rapidez con que se instaura el tratamiento antibiótico efectivo. 

Este tipo de meningitis, no tratado, tiene un índice de mortalidad del 80%. Si el diagnóstico es precoz y se comienza enseguida un tratamiento efectivo, en general la persona se cura completamente, y la enfermedad no deja secuelas como sordera, ceguera o alteraciones en la marcha, entre otras, prosigue Casanueva

En las meningitis virales, en cambio, los síntomas duran de siete a diez días, y la persona se recupera totalmente. Saber cómo se contagia ayuda a conocer cómo prevenirse. La mayoría de las meningitis virales se trasmiten por la vía ano, manos, boca, por lo que es indispensable el lavado frecuente de manos, mantener la limpieza de los sanitarios y de los utensilios de la cocina, afirma el doctor Fernando Burgos, Jefe del Área Ambulatoria de Pediatría del Hospital Universitario Austral.

A menudo, los síntomas de la viral y la bacteriana son los mismos. Por este motivo, es importante, ante la sospecha, realizar una punción lumbar para confirmar la meningitis y detectar rápidamente de qué tipo es continúa Burgos

Los agentes que producen la meningitis bacteriana se localizan en el nivel del tracto respiratorio y, por lo tanto, el contagio se produce a través de la saliva, de los distintos objetos que el niño comparte en el colegio o en la guardería, y a través de la tos. 

Los síntomas de la meningitis en recién nacidos y lactantes son fiebre, rechazo a los alimentos, irritabilidad, llanto sin causa, rigidez de la nuca, tendencia al sueño y vómito fácil entre los más destacados. 

En mayores de un año, adolescentes y adultos: fiebre alta, cuello rígido, dolor de cabeza intenso, sensibilidad a la luz, alteración del estado mental, vómitos, escalofríos y náuseas. 

Respecto a la prevención, no hay una única vacuna contra las distintas meningitis. Las vacunas actualmente disponibles protegen contra algunos tipos de meningitis bacteriana, como la producida por Haemophilus influenzae, que se encuentra incluida en el Calendario de Vacunación Oficial bajo el nombre DPT Hib o Cuádruple, y de la que se aplican cuatro dosis -la última, a los 18 meses-, y contra algunos tipos de meningococos y de neumococos. 

En los recién nacidos, además, resulta fundamental la administración de otra vacuna obligatoria, la BCG, efectiva para la prevención de la meningitis tuberculosa, afirma el doctor Burgos.  

Aunque estas son las únicas vacunas incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación, en Argentina, existen dos tipos de vacunas antineumocóccicas. Una es para menores de dos años y la otra, para mayores.

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