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Charlas de Quincho
1) Gabriela Tagliavini, argentina triunfadora en Hollywood dirigiendo su primera película; también es autora del libro. La acompaña Luis Nofal, el argentino que incursionó en la producción de películas en Estados Unidos, aunque su especialidad sigue siendo, en nuestro país, el fútbol televisado secundando a Carlos Avila. 2) Lorenzo Soria, otro argentino y periodista en Hollywood. Es vicepresidente de la Asociación de Cronistas Cinematográficos Extranjeros en California, que brindará el famoso premio que precede y suele influir en el Oscar de este año en Estados Unidos. 3) Otros dos argentinos triunfadores en la meca del cine. Izquierda, Gustavo Mosquera, que se apresta a dirigir su primera película allí contratado por John Woo (el productor de la exitosa «Misión imposible» con Tom Cruise).
Se comentaba que el propio De la Rúa se encargó de preparar el discurso para abrir las sesiones del Congreso y que él mismo ordenó su impresión. Pero, en lugar de enviarlo a la imprenta del Congreso, eligieron otra empresa: no quieren que nadie se entere de ese mensaje porque para el Presidente no tendrá nada de protocolar (además, para ser justos, también se piensan utilizar algunas frases como recursos publicitarios, tratando de olvidar aquella malograda del año pasado cuando exclamaba: «Necesito esa plata»). Tanto encomio y anticipación se acopló a otra gestión con los sindicalistas para que éstos desmontaran el paro que tenían previsto para esa fecha. Chrystian Colombo cedió a varios reclamos gremiales y, por su parte, Leonardo Aiello se entretuvo con varios de los dirigentes hablando en un lenguaje que sólo les es común a ellos. Sigue firme Aiello en esa secretaría de confidencias y favores, sea tratando de aplacar a Elisa Carrió o discutiendo con piqueteros, abriendo puertas a entrevistas no agendadas o negociando cuestiones de pesca sin que se entere Antonio Berhongaray. Ni los hijos de De la Rúa han logrado neutralizar esa influencia de Aiello, hombre no precisamente de Academia.
Al margen de estos conflictos menores, en «Look» se señalaba que De la Rúa ha comenzado a adquirir una costumbre pésima para un mandatario: se excede en las horas de trabajo, ha exten-dido sus horarios hasta pasada la medianoche (al revés de su cole-ga George Bush, quien siendo gobernador se retiraba casi siempre a las 5 de la tarde). El discurso al que le asigna tanta importancia lo demoró más de la cuenta, lo mismo que el decreto del plan de obras públicas: con su hermano Jorge y Colombo estuvieron hasta casi las tres de la mañana. Costumbre que obliga a mantener despierto al resto del staff, incluyendo a los pilotos del helicóptero que lo trasladan luego hasta Olivos. Esta ofensiva laboral del Presidente se complementa con otro detalle de rigor: determinados funcionarios -explicaban los abandonados del festejo-deben mantener abierto las 24 horas del día el «punto a punto». Se trata de un celular entregado a funcionarios de alto rango que, en su memoria, tiene grabados los teléfonos de cada miembro del gabinete y que se usa para llamadas de emergencia. Son también, estos mínimos aparatos, un símbolo de status: tienen la serie numérica 4328.... y 4329...., razón por la cual suele escucharse como muestra de autoridad e importancia, «llámame al 328», que es el acceso a la línea exclusiva. En rigor, esta modernidad sucede a los «policiales» de antaño, que eran aquellos aparatos de baquelita negra que los ministros disponían al lado del escritorio y que estaban en red con la Casa Rosada. Los nuevos celulares ofrecen al visitante un mensaje grabado de un locutor profesional que los invita a dejar mensajes. Pero no se termina en esto la jerarquía telefónica: hay íntimos que suman a este «punto a punto» un sistema adicional con «handies» que, a su vez, están enlazados a una red propia. Como es de imaginar, este es el máximo emblema del poder ya que lo usa la familia De la Rúa, custodios y choferes personales, todos ligados a una «antena presidencial» (ubicada en la Ricchieri, casi llegando a Ezeiza, escondida entre árboles y arbustos, custodiada por la Federal). No sólo hablan por estas vías, también circulan faxes, Internet y ofrecen la ventaja de que casi no pueden ser interceptadas. Es lo que usa De la Rúa para comunicarse confidencialmente cada vez que viaja al exterior.
Uno de estos pioneros argentinos en Hollywood es Emilio Kauderer, que lleva 15 años radicado en Los Angeles. Es un compositor que sigue los pasos de Lalo Schifrin, otro músico nacional que se impuso en EE.UU. Kauderer en la Argentina hizo la música de films como «Tiempo de revancha», «Un lugar en el mundo», «El mismo amor la misma lluvia» y otras. En EE.UU. -también para Venezuela y México-hace música. Para «La Vida Loca» de Ricky Martin le compuso el fondo musical. Interpretó su propio musical, «Las Navidades de Pa-quito», en el Washington Opera, cantado por un nieto de Plácido Domingo de 11 años y de quien se habla maravillas en el mundo de la música ya que, pese a su corta edad, tiene cantadas «Carmen» y «Aída» ante público. Kauderer eligió al niño prodigio para su musical mientras terminaba la música que sonará permanentemente en el hall de entrada al Museo del Holocausto, en Nueva York, que se inaugurará este año. A Kauderer lo contrató directamente Steven Spiel-berg.
Otro argentino que la pelea bien en Hollywood es Gustavo Mosquera que, tras cuatro años de dura lucha, acaba de ser contratado por John Woo -el famoso productor oriental que financió «Misión imposible» con Tom Cruise-para dirigir su primer largometraje que será un policial.
«Sólo conseguir un representante, que aquí es fundamental como aval, como seleccionador previo, me llevó un año y medio hasta que uno me aceptó», contaba Mosquera en la fiesta y en camino a lo que ya logró Tagliavini: dirigir el primer film en la meca del cine, Hollywood.
Mosquera peleó su carrera y su residencia profesional en EE.UU. con los antecedentes de los films que había hecho en la Argentina como «Lo que vendrá» (donde actuó muy serio Charly García) y «Moebius». Mosquera ya tiene el nombre para su policial: «Long hello and short goodbye». Estos films son con presupuestos normales, no super-producciones. Por caso John Woo le adjudicó a Mosquera 10 millones de dólares. La misma Tagliavini comenzará a filmar su segundo largometraje en México, contratada para una producción que costará 3 millones de dólares.
En esa reunión en el consulado la sorpresa fue igualmente otro argentino, Lorenzo Soria, que escribe para diarios italianos y es vicepresidente de la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood. Pensemos que esta entidad entrega el Globe de la Prensa Extranjera que siempre precede al Oscar y con el cual tradicionalmente suele coincidir en premios la mejor película del año, la mejor dirección y los otros apreciados máximos galardones del cine.
También estaban en la fiesta del consulado otros argentinos que buscan un lugar en Hollywood como el actor Ivo Cutzarida, que siempre recuerda el tiro a un ángulo, que como arquero improvisado, le sacó a Diego Maradona en el partido entre actores y jugadores en la cancha de Ferro, que se televisó hace unos años a todo el país. Era la primera vez que se veía a Maradona luego de la suspensión de dos años por drogadicción. Otro argentino es Iván Wyszogrode, que hizo la música con sabor a tango de la triunfadora película de Tagliavini. Otro joven que quiere abrirse camino como productor en Hollywood es Daniel Nofal. Además hay técnicos argentinos ya actuando en films en esa tan especial ciudad de Los Angeles.
Revivió en gente Punta del Este por el Carnaval, se poblaron las playas, también los restoranes de menor precio, característica del turismo de febrero (además, sin adolescentes y con muchos más niños). Si sólo fuera cuantitativo se diría que esta semana parece enero. Para esta fecha, la tradición es el cumpleaños de Mirtha Legrand, en José Ignacio, donde recaló a la espera de negociar otra vez los «almuerzos» (aunque esa alter-nativa sigue en suspenso). Más cerrada y recoleta la reunión, una orquesta apenas, la hija Marcela -también negociando una animación en la TV-, nietos y los clásicos incondicionales que acompañan a la diva (el estilista Roberto Giordano y Héctor Liberman de amoblamientos «Wallmer»). Lejos de aquellas fiebres de fotógrafos e invitados, también mundana la tertulia. De cosecha mejor provista políticamente, en cambio, fue el cumpleaños de José María Vernet, el ex gobernador santafesino que celebró con asado en un quincho de La Capilla con unos 20 invitados. Gente de campo, algún gracioso concesionario de autos -«nunca vendí tanto como este mes», sostuvo ante el estupor general, «vendí el escritorio, las mesas, las computadoras, las alfombras»-, un empresario de comunicaciones, el ex director de Migraciones Hugo Franco y la estrella que llegó con mocasines blancos, pantalón claro y fina camisa color naranja («casi un modelo Menem '88», jaraneó un testigo): Carlos Corach. Esperaban empanadas, una colección de ensaladas, diversas achuras, asado y colita, postres varios -no hubo torta ad hoc-y la amenaza de que en cualquier momento hacía una rutina Luis Landriscina, sentado en una mesa vecina para hacer rima.
Frente a la piscina del hotel pasaban los temas habituales del verano: exitosas dietas para adelgazar, médicos prodigiosos y el primo de José Luis Machinea, hoy a cargo del SENASA, quien se aplicó a uno de estos tratamientos y ya ha bajado 8 kilos. «Suspendió la carne de su alimentación», bromeaba la gente del agro, indignada con las autoridades que devaluaron premeditadamente el brote de aftosa mien-tras «todos hacemos zanjas, tiramos cloro, desinfectamos los camiones para salvarnos del problema». Alguno hasta quiso responsabilizar a un ganadero tradicionalmente vinculado con la UCR -presunto importador de vacunos enfermos-como el iniciador de la crisis, mientras otros advertían que la «vaca loca» diezma la venta de carne y hasta de la soja, uno de los más inmediatos reemplazantes. «Es que se cayeron los derivados, está todo mal», advertían. Corach también asentía, inquieto por el panorama económico argentino sin demasiada salida en los próximos dos años.
Pero al ex ministro convenía atenderlo por su visión política, hoy más cercana de Carlos Ruckauf que de José Manuel de la Sota. Considera, tal vez porque su relación con el gobernador cordobés no es óptima, que Menem tiene el mismo plano de confianza en los dos candidatos a sucederlo. No explicó su palinodia en el Senado a favor de Antonio Cafiero mientras con Eduardo Bauzá se reúne con Raúl Alfonsín. Precisó, eso sí, que el ex mandatario quiere la destitución de Pou no por las denuncias de lavado sino porque «es un funcionario que se atrevió a hablar del cambio de la moneda nacional». O sea, lo que todo el mundo imagina: Alfonsín le reprocha a Pou la posibilidad de pensar, de debatir. Curio-sa la vigencia de Corach hoy en la política: pieza no menor en el Senado, consejero de Menem, interlocutor habitual de Alfonsín, también de Enrique Nosiglia, de Fernando de la Rúa y virtual asesor de Federico Storani. Por no hablar de la Justicia, sector donde aún conserva una lista interminable de amigos. Magnánimo estuvo al final con las últimas declaraciones de su propio hijo, el ahora ruckaufista Hernán, quien parece haber olvidado que no nació de un cascarón y que, si se desarrolló en política, fue gracias al apellido y a otras asistencias que ahora no parece respetar.
De la Rúa al Sur, que existe y donde lo tratan mejor que en la Capital, que es la tierra donde lo ungieron favorito. Pero todo cambia y ahora el clima del interior es mucho más diáfano. Para celebrar los 100 años de Comodoro Rivadavia se instaló en el hotel Lucarna, frente al mar, en una visita que en rigor pareció el lanzamiento electoral de la campaña (aunque insista que no se debe hablar todavía de este tema). Pero allí se habló de las excelencias del plan de vivienda, de lo que le corresponde a Chubut, de la promoción a la energía eólica (la llevó a Débora Georgi), y hasta de la reactivación del puerto que ahora recibirá contingentes de cruceros. Entusiasmo en la cena, también en el ritual de la playa, donde el gentío arrojaba claveles blancos como si homenajearan a la Virgen de I'Manga mientras humeaban los choripanes en las brasas. Lo acompañaron dos amigos de siempre: uno complicado (Antonio Berhongaray, advirtiendo miles de conspiraciones para echarlo) y otro sonriente (José María García Arecha). Se incluyeron funcionarios de todo rango, hasta el jefe de la Armada y, por si fuera poca la alegría, hasta tuvieron un recital de Jairo y Teresa Parodi.
Hubo algunas conclusiones en lo poco que se le escuchó al Presidente: la empatía con Storani no funciona en apariencia, al menos a la hora de preparar los equipos de campaña para operar sobre las grandes provincias. Es como si el ministro del Interior no se interesara en estas cuestiones. Y eso que ya se avanzó en un diseño concreto que será piloteado por el titular de la Cámara de Diputados, Rafael Pascual, y que en 15 días estará listo el plan político del oficialismo. Deja De la Rúa avanzar el caso Pou, piensa que tal vez la comisión resuelva el entuerto actual donde al titular del Central ya no parece tan cuestionado por los temas del lavado sino por toda su historia previa, sea en la liquidación de bancos (Patricios) o en la exce-siva prudencia que tuvo con otros (Mercobank). O, tal vez, por sus composiciones escolares. Lo cierto es que la presión política no disminuirá. Al mandatario lo preocupa que la posible transición sea traumática, hasta entiende que, de ocurrir, lo mejor sería que Martín Lagos -el segundo de Pou-quedara en su lugar. Un mal arreglo, sin duda, no por Lagos sino por la influencia de la política en un área que se supone autónoma. Trascendió en las charlas que el Uruguay votará igual que la Argentina en Naciones Unidas: contra Cuba, contra Alfonsín, Storani y Carlos Chacho Alvarez (repentinamente llamado a silencio). En cuanto a los temas de la Justicia, tan de moda últimamente, se supone que sólo Adolfo Bagnasco dejará su cargo de juez. No harán lo mismo Gustavo Literas ni Claudio Bonadío, a quienes también se los daba por renunciados. Tantas preguntas sobre magistrados revelan otra inquietud: se sabe que ha tomado volumen la causa del fiscal Carlos Stornelli contra el rector de la Universidad, el radical Oscar Shuberoff, y que esas derivaciones pueden enturbiar la campaña política y la performance del oficialismo. Hay temor en ese sentido.
La convención indica que debía tratarse de un almuerzo circunspecto el de la embajada argentina ante la Santa Sede, organizado por el embajador Vicente Espeche Gil. Sin embargo, descubrimos que también en la cúspide de la Iglesia, entre cardenales y obispos, se cuentan historias en voz baja, anécdotas cargadas de sarcasmo y situaciones divertidas. La reunión fue en homenaje a Jorge Mejía y Jorge Bergoglio, obispos que fueron ascendidos a cardenales en el consistorio de la semana pasada.
En la residencia de la calle San Luigi dei Francesi estuvieron Pio Laghi y Ubaldo Calabresi, ex nuncios en la Argentina y los obispos Estanislao Karlic, Emilio Bianchi di Cárcano, Carlos Galán, Guillermo Rodríguez Melgarejo y el padre Eugenio Guasta, quien ya se ha encariñado con la residencia del embajador ya que hace más de un mes que la adoptó como hotel. Curiosamente, ninguno de estos sacerdotes le observaron al due-ño de casa la mala voluntad para otros «hermanos». Porque Espeche no invitó a los obispos Emilio Ogñenovich, Norberto Mar-tina (vicario castrense) y tampoco a dos hombres clave de la Argentina en la curia romana: Leonardo Sandri (equivalente a un ministro del Interior en el gobierno de la Iglesia universal) y Marcelo Sánchez Sorondo, presidente de la Academia Pontificia de las Ciencias. Curioso sectarismo el del diplomático, que parece someter al Estado y al gobierno al vaivén de sus predilecciones curialescas.
Allí se conoció por primera vez que Sánchez Sorondo será consagrado obispo el 19 de marzo próximo, con lo que el desliz de Espeche se agigantó: sobre todo porque tanto este sacerdote como su padre son amigos de los De la Rúa desde hace tiempo. A pesar de que Marcelo Sánchez Sorondo padre fue derrotado por el actual Presidente en la disputa de la senaduría porteña de 1973. El hermano del prelado, por su parte, es asesor «literario» de De la Rúa (colabora en la redacción de los discursos oficiales), igual que lo fue de Menem.
De los elogios a Bergoglio, por su bajo perfil, se pasó a algunos datos biográficos de Mejía que se comentaron discretamente en una de las mesas. Se recordó, por ejemplo, que en su juventud, mientras dictaba clases en el seminario, ya dominaba 18 lenguas. Era la época en que concurría a la Iglesia del Carmen (Rodríguez Peña entre Córdoba y Paraguay), que conducía en los años '50 su padre espiritual Gustavo Franceschi. Este monseñor, iniciador de la revista «Criterio», no dominaba la misma cantidad de lenguas que Mejía pero tenía una locuacidad que recordaron muy bien los presentes. «En 1908 -contó un obispo-monseñor Franceschi fue al barrio de Barracas, se paró en una tribuna y dijo: 'Me he enterado de que la semana pasada en este mismo lugar lo putearon al diputado Alfredo Palacios. Quiero saber si alguien tiene los huevos necesarios para putearme ahora a mí'.»
El otro joven sacerdote que frecuentaba, con Mejía, la tertulia de Franceschi era el actual obispo Justo Laguna. Se lo recordó en la mesa de Roma por aquella oportunidad en que consiguió convertirse en canciller de la diócesis de San Isidro gracias a que le consiguió a su titular, monseñor Aguirre, la capa de armiño que tanto ansiaba lucir el prelado en las ceremonias importantes. Laguna, astuto, compró esa prenda a un obispo jubilado, Julián Martínez, quien se había hecho famoso por su indumentaria y joyería (usaba pectoral de brillantes). De aquellas picardías y estrecheces de Laguna, el prelado que desgranaba este anecdotario se detuvo de nuevo en Mejía. Con una dosis de comprensible envidia, comentó la situación de su amigo: «Ahora le asignaron 'in aeternum' el palacio San Calissto, donde vivirá con Luccio». Se trata del secretario familiar del nuevo cardenal, un joven estudiante de teología en Roma.
Para terminar dejamos este chiste que comenzó a circular en el bloque justicialista de Diputados. Es la versión local de un chiste que, en origen, se ambientó en el Banco Mundial atacando la ineficiencia con que se mueve esa organización en algunas ocasiones. La versión peronista transcurre en la Casa de Gobierno y dice:
Un bebé fue encontrado en la puerta de la Casa Rosada al amanecer, cuando los primeros empleados llegaban. La criatura fue alimentada y el caso fue presentado al Presidente para saber qué es lo que se debería hacer con ella. Fernando de la Rúa emitió el siguiente memorándum interno:
De: Presidente
A: Casa Militar
Tema: NN
Acusamos recibo del informe del hallazgo de un recién nacido de origen desconocido. Formen una comisión para investigar y determinar: a) si «el encontrado» es producto doméstico de este gobierno y b) si algún empleado se encuentra envuelto en el asunto.
Firmado: El Presidente
Después de un mes de investigaciones la «comisión» envió a De la Rúa la siguiente comunicación interna:
De: Casa Militar
A: Presidente
Tema: NN
Después de cuatro semanas de diligente investigación, concluimos que el NN no tiene ninguna conexión con este gobierno. Los antecedentes que fundamentan la conclusión son los siguientes: a) en nuestro gobierno nunca nada fue hecho con placer; b) en este gobierno jamás dos personas colaboraron tan íntimamente entre sí; c) no encontramos antecedentes concluyentes en relación a que en esta administración se hubiera hecho nada que tuviera pies ni cabeza y d) en este gobierno jamás sucedió alguna cosa que estuviera lista en nueve meses.
Firmado: Comisión investigadora.


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