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12 de diciembre 2008 - 00:00

Gobierno argentino avalaría ingreso de Lukoil en Repsol

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Surge tras la visita presidencial a Rusia y acuerdos energéticos de Enarsa.
La presidente Cristina de Kirchner se reunió el martes de esta semana con el primer ministro ruso, Vladimir Putin, mientras, cerrando esta edición, se esperaba que el titular de la estatal ENARSA, Exequiel Espinoza, firmara un acuerdo de cooperación con la petrolera rusa Lukoil. El interés de esta empresa por Latinoamérica y en general la estrategia de Putin por lograr un pie en el sector energético de la región ya tuvieron otras expresiones, con las visitas del presidente ruso, Dmitri Medvedev, a Venezuela y a Brasil, donde también se suscribieron acuerdos o cartas de entendimiento sobre cooperación energética.
Sin embargo, el convenio que firmará la Argentina tiene un ingrediente particular porque se produce en momentos en que Lukoil está gestionando su ingreso a la española Repsol, que es la principal accionista de YPF. Por ahora, la petrolera rusa no llegó a un acuerdo con los vendedores de las acciones de Repsol -los mayores accionistas individuales: la constructora Sacyr y La Caixa- sobre las condiciones de la operación, ni tampoco logró el respaldo de los bancos acreedores de Sacyr para subrogar los préstamos que esta empresa tomó en 2006 cuando adquirió 20% de la petrolera española. Sin embargo, los diarios españoles siguen creyendo que la transacción tiene posibilidades porque las negociaciones entre las partes continúan, y porque Lukoil contaría con el apoyo del rey Juan Carlos y, más explícitamente, con el del presidente José Luis Rodríguez Zapatero. En ese contexto, el viaje de Cristina de Kirchner y los acuerdos de cooperación energética que firmarán el ministro Julio De Vido y Espinoza adquieren un significado especial.
Siempre que se habló de un cambio de manos de Repsol, se barajó la posibilidad de que el Estado argentino ejerciera el poder de veto que le queda en el directorio de YPF o promoviera un nuevo instrumento legal para evitar que el accionista de control de la petrolera argentina terminara siendo una compañía con intereses contrapuestos a los nacionales. Se presume que tras las características de la visita presidencial a Rusia hay un virtual aval a Lukoil en su intento de convertirse en accionista de control de Repsol. Sin YPF, la española perdería la mitad de su valor en facturación, ganancias y reservas, por lo cual cualquier señal del gobierno argentino es de suma importancia para la operación. El diario Expansión de Madrid puso de manifiesto esta semana que la relación energética de España con Rusia parece ya un asunto estratégico, dentro del cual la venta de acciones de Repsol es sólo una parte. Algo parecido puede ocurrir con la Argentina, aunque no sea en lo inmediato.
Según la nota de Expansión, a Rusia «no le hace falta Lukoil para conquistar el mercado español. Ya lo ha hecho. Más de 20% de los suministros que reciben las refinerías españolas son ya rusos. ¿Casualidad? ¿Mera coincidencia estadística? ¿O estrategia empresarial condimentada con geopolítica? El tiempo lo dirá».
La nota añade que «lo cierto es que Rusia se ha convertido, en silencio y sin apenas notarse, en el primer suministrador de petróleo en España en los últimos tiempos. Como si fuera un preludio de la operación de compra que el grupo ruso Lukoil intenta realizar sobre Repsol, las reservas petrolíferas rusas han ido inundando, gota a gota, los surtidores en España».
Siempre según la misma fuente, «Rusia ha ido aumentando considerablemente su peso en las importaciones de crudo que realiza España para abastecer la decena de refinerías existentes en el país, y que son propiedad de Repsol, CEPSA y BP. En 2007, Rusia fue el mayor suministrador por segundo año consecutivo. Y lo fue incluso con más cuota. Más toneladas.»
Por último, Expansión indica que «Lukoil, uno de los dos grandes grupos petrolíferos rusos privados, y una de las mayores petroleras mundiales por reservas, lleva semanas negociando qué porcentaje adquirirá, a qué precios, y en qué términos financieros. Las negociaciones acabaron sin acuerdo el jueves de la semana pasada, pero seguirán esta semana con los bancos acreedores de Sacyr, en un intento de que Lukoil se subrogue a sus créditos y se quede con Repsol».

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