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13 de octubre 2006 - 00:00

Sudamérica está ante un excitante escenario turístico

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Nuestro mercado potencial es altísimo, y para crecer nos ha ayudado, frente a algunas situaciones mundiales, ser una región tranquila, segura. Ese es un factor muy ponderado por el viajero que está viniendo a la Argentina, señala Rovira Bosch.
Soy un autodidacta de la comunicación y el marketing, cuya gran escuela fue Bariloche», sostiene Rovira Bosch; aunque poco después comente sobre workshops y seminarios que realizó. «En Bariloche me fue dada una pasantía como secretario de Turismo», una «pasantía» que duró 4 transformadores años del contingente de visitantes a esa ciudad. Y comenta al pasar que tuvo la suerte «de estar en al fundación del primer ente mixto autárquico de promoción turística de la Argentina».

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Angel Rovira Bosch, gerente general de TAM en la Argentina, cumple a pleno la consigna de «ser cortés, humilde, optimista y alegre», que reclamaba el carismático comandante Rolim Adolfo Amaro, que fue el fundador de la gran línea aérea brasileña. La amplia experiencia de Rovira Bosch -que considera que los aciertos de marketing se miden en la práctica- lleva a dialogar desde el intercambio de viajeros entre Brasil y la Argentina hasta el boom turístico que está viviendo nuestro país.

«En el sector turístico el mercado sudamericano está buscando y va logrando su espacio. Todavía, conforme los datos de la Organización Mundial del Turismo, tiene una participación baja respecto de los mercados europeo, asiático, norteamericano y aun al centroamericano en recepción de turistas internacionales», explica Rovira Bosch, pero para llegar a una conclusión optimista: «por lo tanto nuestro mercado potencial es altísimo, y para crecer nos ha ayudado, frente a algunas situaciones mundiales, ser una región tranquila, segura. Ese es un factor muy ponderado por el viajero que va al exterior. Y esto lo venimos experimentando en la Argentina».

Para quien fue el secretario de Turismo de Bariloche, «éste es un momento muy importante, muy positivo para la Argentina. Estamos frente a un escenario excitante, sobre todo porque tiene una oferta turística extraordinaria. Buenos Aires es una ciudad emblemática, mágica, que sorprende por su gente, por su cultura, por su gastronomía, por su infraestructura, por su nivel de calidad y de servicios. Y la Argentina con la Patagonia, con el Norte, con la pampa, con los viñedos de Mendoza, con la zona de la Mesopotamia, es un país bendecido por la naturaleza. Lo que viene a buscar el turista en la Argentina es lo diferente. Y la Argentina es diferente. Por su idiosincrasia, por su personalidad, por su arte, por su música. Comenzando por el tango, que es la música más escuchada en el mundo y un elemento de promoción permanente del país».
Como muchos muchachos, Angel Rovira Bosch conoció Bariloche en un viaje de fin de curso. Como muchos, se enamoró de la ciudad. Pero él decidió volver para vivir allí. Y vivió casi 18 años.

«Empecé en 1982 con un emprendimiento gastronómico y aún tengo, con dos socios, La Alpina, en Moreno 98, un restaurante y casa de té. A partir de ahí fui transitando por distintas funciones y cargos en las entidades empresariales del turismo, la cámara local de turismo y la Asociación Hotelera Gastronómica de Bariloche. Tuve la suerte de ser uno de los fundadores del Ente de Promoción de Bariloche, Emprotur, a fines de los años 80, que fue el primer ente mixto autárquico de la Argentina de promoción turística. Después hice, entre el 95 y el 99, lo que llamo con mucho cariño una pasantía pública como subsecretario de Turismo y luego como secretario de Turismo de Bariloche. Fue un gran regalo de la vida. Me sentía gerente de marketing de la ciudad. Desarrollé una actividad codo a codo con el sector privado. Interpreté que el camino eran las alianzas estratégicas, por caso trabajar con el Corredor de los Lagos, desde Cavihaue al sur de Santa Cruz, donde en una época participaban hasta 18 municipios. Era una utopía pensar que Bariloche y San Martín de los Andes, por dar un ejemplo, iban a trabajar juntos, y trabajamos juntos de manera excelente no sólo con San Martín, con Copahue, Caviahue, Angostura, El Bolsón, Esquel, todo lo que es la ruta 40, la que va de Jujuy hasta casi Tierra del Fuego. Hicimos muchísimas cosas», merecidamente se enorgullece Rovira Bosch.
El desafio TAM

Cuando dejó la Secretaría de Turismo de Bariloche, Rovira Bosch formó una consultora de comunicación y marketing. En 2000 llegó a TAM por una propuesta de Oscar Palomba, entonces gerente general de esa línea aérea en la Argentina y representante legal de la compañía. Palomba lo invitó a colaborar en el lanzamiento de los vuelos de TAM a la Argentina. Si bien TAM Mercosur, con base en Asunción, venía operando desde 1996, el 15 de marzo de 2001 comenzaría hacerlo desde las rutas de Brasil. Rovira Bosch se emociona al recordar que en el viaje inaugural tuvo la fortuna de conocer Rolim, el presidente de la compañía, y observar cómo ponía en práctica su filosofía, sus estrategias, cómo enseñaba con su forma de establecer la relación con los pasajeros. «Si bien Rolim ya no está entre nosotros, sus lecciones están vigentes a diario en todo TAM», afirma Rovira Bosch.

«En 2004, después de haber pasado por la gerencia de marketing de TAM Mercosur, el vicepresidente de la compañía, Wagner Ferreira, me ofreció venir a Buenos Aires como gerente general con el desafío de unificar TAM Mercosur y TAM Líneas Aéreas en un sola entidad que le suma sinergia. Hemos logrado los objetivos planteados, pero los desafíos no concluyeron. Cuando una compañía adquiere el protagonismo, la envergadura y el liderazgo de TAM los desafíos son permanentes. Uno es, con humildad, con sensibilidad, mantener el encantamiento en los viajeros. Otro es responder a las exigencias que hace el mercado a un compañía mayor. Esto resulta fantástico porque hace que la compañía se tenga que seguir agrandando, ampliándose, innovando. Hoy en TAM tenemos siete vuelos diarios, a fin de años tendremos diez vuelos diarios: dos a Rio de Janeiro, uno a Curitiba, seis a San Pablo, uno a Porto Alegre, pero en verano, acompañando las vacaciones, vamos a incluir cinco más.»

Entrevista de Máximo Soto

LA LECCIÓN DEL MAESTRO

Rovira Bosch señala en una pared los siete mandamientos de TAM, escritos por el comandante Rolim: 1) Nada sustituye el lucro. 2) En busca de lo óptimo no se hace lo bueno. 3) Más importante que el cliente es la seguridad. 4) La manera más fácil de ganar dinero es parar de perderlo. 5) Piense mucho antes de actuar. 6) La humildad es fundamental. 7) Quien no tiene inteligencia para crear, debe tener coraje para copiar.
«Yo vi esos mandamientos en acción. Yo vi al comandante Rolim, dueño de la compañía, despachar en San Pablo el vuelo inaugural a Buenos Aires. Cortaba los boarding pass y daba la bienvenida. Ya en viaje recorría el avión, asiento por asiento, persona por persona.

Se detenía a preguntar si estaba bien el servicio, qué le parecía el avión, si estaban cómodos. Recuerdo que un periodista le preguntó: ¿cuál es la mejor marca de aviones? Y Rolim le contestó: los más nuevos. Es por eso que hoy por hoy TAM tiene una de las flotas más modernas de Brasil y de Sudamérica», señala Rovira Bosch, y agrega elementos que son esenciales a su labor: «Estar constantemente despierto, con los ojos bien abiertos y los oídos atentos para escuchar al cliente, a la cadena de distribución y observar al mercado para tratar de satisfacerlo. Estar siempre dispuesto al cambio, al planteo de acciones novedosas. Esto es algo simple, pero que muchas veces no se hace».

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