«Adrenalina.
La mejor
adrenalina. Eso es lo que siento al levantar un Fórmula Uno a 270 kilómetros por hora. Y es para mí una adicción», comenta Alluard.
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Tuve idas y vueltas a París. En el 88 formé mi propio grupo de distribución de productos de lujo con sede en Florida, Miami, porque es la puerta a América latina. Representé a Tag Heuer, otras marcas de relojes, joyas, perfumes y regalos, que tuvieron muy buen desarrollo internacional. Cuando en 1999 Tag Heuer fue comprada por LVMH, que cuenta con 46.000 empleados en el mundo, me ofrecieron comprar mi compañía e incorporarme como presidente para relojes y joyas para el Caribe y América latina.»
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