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Ventanas que dan a bosques, cumbres nevadas y el lago

La ciudad, como siempre, sorprende por sus características edilicias, mucha madera, piedra y techos negros que le dan ese aspecto tan particular que han perdido muchas de las ciudades andinas que fueron creciendo sin demasiada planificación. La zona comercial se sigue ampliando, en Bahía Manzano proliferan los emprendimientos hoteleros y el Centro de Congresos Arrayanes le ha dado a la ciudad un gran empuje en temporada baja.
El Cerro Bayo cuenta con 21 pistas para esquí y snowboard para todos los niveles y otras actividades de montaña, y para que los ascensos no se demoren, 8 telesillas y 4 telesquíes. Los descensos se realizan con una sin igual vista al lago Nahuel Huapi y algunas de las pistas y circuitos fuera de pistas se internan en frondosos bosques vírgenes. Para este año también se diseñaron sectores exclusivos para la práctica de freestyle para esquí y snowboard.
La temporada de invierno se espera con nuevas concesiones gastronómicas, mejoras en las áreas de servicios, sistema de pases magnéticos, sistema de localización por GPS y guardería para los más pequeños. Todas estas novedades harán aún más gratas las vacaciones en familia en Villa La Angostura.
El Hotel El Faro Patagonia por su combinación de servicios y ubicación logra un lugar de privilegio a la hora de elegir dónde pasar una grata estadía en Villa La Angostura en cualquier temporada del año.
Ubicado en la Av. Siete Lagos, al nordeste del Nahuel Huapi, cuenta con 12 habitaciones y 3 suites, todas muy amplias y con excelente vista al lago desde todos sus ambientes. Entre sus comodidades podemos mencionar amplios sillones, un hogar a leña y el hidromasaje desde donde también se puede ver el lago. Los pisos de madera y cada uno de los detalles, como las mantas de lana que recubren las camas, hacen que al atardecer, con el fuego encendido se transformen en pequeños y acogedores paraísos en esa villa que es un gran «paraíso al pie de la cordillera patagónica».
Para familias o grupos de amigos que buscan sentirse como en su hogar, pueden optar por la opción de la Casa del Faro, que tiene todos los servicios del hotel más la comodidad de la independencia y privacidad, ya que se encuentra ubicada a varios metros del edificio principal.
Los tratamientos estéticos se realizan con diagnóstico previo para encontrar la solución más efectiva y constan de una selección de terapias manuales y productos cosmetológicos de los mejores laboratorios nacionales. Los productos naturales que se utilizan en las distintas terapias han sido cuidadosamente seleccionados para obtener lo mejor de cada región del país, como barro de La Rioja, algas de Chubut o arcilla de la Patagonia.
Durante la temporada de invierno son fundamentales los tratamientos kinesiológicos después de los largos días de esquí o el tratamiento postsolar, descongestivo y refrescante cuando el sol en la montaña azota a algún desprevenido. Para este año se prevé la inclusión de un personal traineer con quien realizar ejercicios de streching y precalentamientos antes de salir hacia el cerro. El restó del hotel tiene capacidad para unas 16 personas aproximadamente y en su carta hay una selección que no deja escapar ninguno de los manjares que ofrece nuestro país, aunque con una fuerte presencia de productos típicamente patagónicos. En la mayoría de los platos hay una exquisita fusión de carnes y frutas, como en la degustación de bruschettas en la que se incluye una de peras y queso brie o el porcino braseado con puré de batatas con almendras y chutney de manzanas. Lógicamente el salmón y la trucha están presentes tanto en las entradas como en los principales. Imposible dejar de probar la mousse de rosa mosqueta que tiene una impactante presentación en altura.
La carta de vinos incluye las más selectas etiquetas neuquinas.
El final de cena invita a un whisky o café, con la certeza de que el día que se avecina traerá más experiencias inolvidables.


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