Pasó un año y medio sin grandes celebraciones. Finalmente, con las aperturas, el avance de la vacunación y la llegada de la primavera, las fiestas postergadas y las que vendrán generaron un boom de demanda de salones, catering, vestidos, DJ y wedding planners.
“Se reactivaron muchísimo las fiestas; pasaron de nada a todo por las fiestas reprogramadas que no se pudieron hacer en pandemia, más las nuevas; hay muchas ganas de festejar. Ahora se quieren hacer celebraciones más bien a corto plazo; la realidad es que la temporada alta ya arrancó”, aseguró Candelaria Córdoba, socia en Tres Planners, empresa de organización de eventos.
“La gente tiene muchas ganas de festejar, se activó muchísimo el sector, de hecho hay poca disponibilidad de proveedores, de todos los rubros, incluso los días de semana”, aseguró Córdoba. Al respecto, si bien la mayoría de los casamientos suelen ser sábados o domingos, durante el día, hay también un boom de demanda para los viernes y hasta los jueves, algo que antes no se daba tanto. “En lo personal, este año tenemos todos los fines de semana ocupados hasta el 18 de diciembre. Estamos sobrepasadas, pero muy contentas”, finalizó.
La situación se repite entre los colegas. “Estamos a full, no hay sábados, no hay domingos, ni vísperas de feriados. La gente está eligiendo inclusive hacer las fiestas un jueves, cualquier día de la semana”, señaló Noel del Azar, de Azares eventos. “Hay todo tipo de fiestas, la gente quiere celebrar”, recalcó.
La Estancia La Candelaria, en Lobos, es un spot muy elegido por los novios para celebrar el amor. “Estamos a full, llegan miles de pedidos”, aseguraron desde este hotel que alberga un castillo, un bosque y un inmenso parque para las celebraciones outdoor. “Nuevos modelos de eventos han llegado para quedarse, disfrutar del aire libre ahora resulta especialmente prioritario”, agregaron.
Pero los casamientos tal como se los conocía en la prepandemia distan un poco de los que se organizan en la actualidad. Los espacios más elegidos son aquellos al aire libre, donde ahora se acostumbra a instalar carpas. Esta situación va de la mano del horario, que se adelantó algunas horas: ya a partir de las 16 comienzan los casamientos “nocturnos”, también hay arranques a las 17 y 18. En cuanto a la comida, el espacio que se arma es más informal, las mesas se reemplazaron por livings, así como el plato principal. Ahora se usa más el bandejeo o las cazuelas. En líneas generales, la pandemia y la necesidad de la distancia trajeron un estilo más descontracturado.
En cuanto a los protocolos, se toma la temperatura a los invitados, algunos salones piden certificado de vacunación, lo cual depende muchas veces del municipio en el que estén y del dueño del lugar.
De acuerdo con datos del Registro Nacional de las Personas de la Ciudad de Buenos Aires, en septiembre de este año ya hubo más matrimonios que en el mismo mes de 2019, antes de la pandemia del coronavirus. Para noviembre se estima que habrá unos 1.500.
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