ón nacional: ausencia de previsibilidad en materia de costos energéticos; elevada presión impositiva; y una constante inflación que aumenta nuestros insumos. Todo esto como consecuencia de la falta de un plan industrial.
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Estamos ante la posibilidad histórica de aprovechar el recambio de parte del Gabinete económico para implementar cambios inmediatos en la actividad de las fábricas y evitar así que la crisis del consumo, vuelva a impactar fuertemente en la pérdida de puestos de trabajo.
El nuevo ministro de Energía, Javier Iguacel, tiene la oportunidad de normalizar los precios energéticos, a partir de la pesificación de los costos. No es posible que en la Argentina compremos en dólares y vendamos en pesos, porque ante un proceso devaluatorio, la energía adquiere un vaivén difícil de proyectar para las empresas.
Ante este escenario es que las pymes necesitamos un congelamiento de los precios por un tiempo prudencial para poder planificar nuestra producción.
También es importante que el flamante ministro de Producción, Dante Sica, coordine con el presidente del Banco Central de la República Argentina, una necesaria y urgente baja de las tasas de interés para que las pymes podamos acceder a financiamiento para capital de trabajo y también planificar inversiones, algo que en la actualidad es una tarea imposible.
Por la presión impositiva y la falta de condiciones para un normal funcionamiento, la informalidad creció de manera agigantada porque las pymes decidieron salir de la formalidad.
Sucede que la morosidad con el Estado permitió lograr financiamiento a partir de ventas con cobro inmediato, aceptando los reclamos de descuentos realizados por sus clientes. Ese dinero debería ir al pago de impuestos, pero hoy en día la prioridad para los empresarios pymes es el pago de los salarios.
Es trascendental saber que las consecuencias de la crisis en el sector industrial pyme llegarán indefectiblemente al empleo.
Se habla de profundizar el modelo de tasa de interés alta con un dólar con caída. Esa situación no es genuina, sino que responde a una economía financiera virtual. Para revertir la situación económica y generar divisas genuinas, necesitamos un plan estratégico industrial que nos genere confianza.
Es por eso necesitamos trabajar junto al Gobierno para que los industriales pymes podamos saber cuáles son nuestros costos reales, con una previsión mínima para los próximos seis meses.
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