12 de febrero 2026 - 08:26

El gasto público impulsó el déficit fiscal y presiona las cuentas de cara a este año

La Universidad Católica del Uruguay analizó el resultado del sector público, mientras puso el foco en las luces amarillas para este 2026.

Lupa, calculadora, gráficos
Foto: Vecteezy

El incremento del déficit fiscal |en 2025 estuvo vinculado a un mayor gasto público, en parte asociada a la puesta al día de pagos atrasados de la gestión anterior, de acuerdo al último monitor de coyuntura de la Universidad Católica del Uruguay (UCU).

El relevamiento, que excluye de la cuenta de los resultados públicos a los ingresos originados en los dos fideicomisos de la seguridad social, ubica al déficit fiscal en 4,9% del PIB, siete décimas por encima del cierre de 2024 y el más alto desde la pandemia, mientras identifica algunos riesgos a futuro.

El monitor del Observatorio de la Coyuntura Económica de la UCU, que conduce el economista Javier de Haedo, consideró que la puesta al día de pagos atrasados desde el año anterior, tal como informaron las autoridades del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) al iniciar la gestión, se percibieron en los aumentos en gastos no personales e inversiones, lo que explicaría una parte relevante del incremento.

“Eso, más la decisión de no efectuar un ajuste fiscal al inicio del período, anticipaba un aumento del déficit en el año que se iniciaba”, resaltó el estudio.

Gasto público y recaudación

En 2025, mientras que los ingresos del sector público se mantuvieron estables con relación al Producto, los gastos aumentaron en seis décimas del PIB. Puntualmente, el informe precisó que “algunas partidas típicas de pagos postergados aumentaron de manera considerable”, tales los casos de gastos no personales o suministros (18,6% nominal interanual), inversiones del gobierno central (26,8%) y transferencias (10,1%), mientras que las remuneraciones subieron 7% y las pasividades 8,1%.

Déficitfiscal
El déficit fiscal en 2025 fue el más elevado desde la pandemia.

El déficit fiscal en 2025 fue el más elevado desde la pandemia.

Con relación a los ingresos, los de la Dirección General Impositiva (DGI) subieron 7,7% en el promedio anual, al tiempo que los del Banco de Previsión Social (BPS) lo hicieron 6,6%, frente a una inflación en el entorno del 4,7%.

Sin embargo, el observatorio de la UCU puso el foco en la desaceleración de la actividad económica y de la recaudación, que pasó de un 9% interanual en el primer trimestre a una caída del 3% en el último, algo que calificó como “una realidad más preocupante”.

La mira en los impuestos

Por otra parte, el relevamiento observó los cambios tributarios del Presupuesto, así como el ajuste en el cálculo del Fonasa, cuyos recursos se producirán mayormente a partir del año que viene.

“Esto vuelve a anticipar que en 2026 volverá a registrarse un déficit fiscal considerable, no muy alejado del de 2025”, anticipó, mientras postuló que “un menor crecimiento económico que el 2,4% previsto y una inflación por debajo del objetivo del Banco Central del Uruguay (BCU) “pueden coadyuvar en ese sentido”.

La estrategia fiscal del gobierno también incluye ganancias de recaudación por una mayor eficiencia en la DGI y por un crecimiento económico en el eje del 2,4% anual. En la gráfica que se presenta al pie de esta página se muestra la evolución del resultado fiscal desde 2019, desglosándose en 2020-2022 la parte debida al “efecto Covid”.

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