18 de abril 2024 - 08:59

Investigación uruguaya en la Antártida: su rol en la economía mundial y el cambio climático

El estudio del continente blanco es determinante para entender fenómenos climáticos globales. Uruguay, como miembro consultivo del Tratado Antártico, cumple un importante papel.

El séptimo contienen es esencial en las investigaciones de los efectos del cambio climático a nivel mundial.

El séptimo contienen es esencial en las investigaciones de los efectos del cambio climático a nivel mundial.

El continente blanco, la Antártida, territorio virgen y también un poco incierto, es un componente esencial para determinar los efectos del cambio climático a nivel mundial. Siendo el territorio que posee el 90% del hielo del planeta, este desierto frio y ventoso es un factor clave en las negociaciones políticas y económicas internacionales.

Desde 1985 Uruguay es miembro consultivo del Tratado Antártico, esto significa que el país tiene voz y voto en las reuniones anuales que realizan los estados miembros. Como país relevante dentro del tratado, el Uruguay posee el Instituto Antártico Uruguayo (IAU) – el órgano administrador del Programa Nacional Antártico Uruguayo (PNA) – y quien articula las actividades antárticas en las áreas científica, tecnológica y logística.

Así, el país coopera en el desarrollo de investigaciones científicas con otros países que también tienen bases en la Antártida, un requisito esencial para que el país forme parte del Tratado Antártico. “Uruguay forma parte del tratado porque desarrolla investigación científica”, afirmó el actual asesor del IAU y exdirector de Coordinación Científica y Gestión Ambiental del instituto, Álvaro Soutullo, en diálogo con Ámbito.

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Base Científica Antártica Artigas

Base Científica Antártica Artigas

Beneficios políticos y económicos

Ahora, el gran interrogante es cuestionarse el por qué la Antártida tiene tal relevancia a nivel mundial y, específicamente, por qué es importante que Uruguay participe de ella. Desde descubrimientos científicos que son aplicables en sistemas de producción hasta su incidencia en negociaciones geopolíticas, el continente blanco es un haber esencial para los países participantes.

“Coadministras junto con otros 28 países la Antártida y tomas decisiones sobre qué y cómo se hace en ese continente”, explicó Soutullo respecto a la importancia política que tiene. El científico lo considera un componente más a la hora de negociar con otros países miembros del tratado, que muchas veces no tienen que ver específicamente con el continente y funcionan como una especie de “apalancamiento”.

Si bien el espíritu del continente y el tratado que lo gestiona es principalmente científico, hay actividades económicas que rodean la Antártida y que son reguladas por los miembros del tratado. Entre ellas se encuentra el turismo – donde el principal beneficiado es Argentina y la ciudad que funciona como punto de partida hacia en continente: Ushuaia – pero también la pesca.

Respecto a esto último, Soutullo comentó que existe la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), la cual se encarga de conservar la fauna y flora marina antártica en respuesta al creciente interés en la explotación comercial de los recursos derivados del kril antártico.

Antártida Uruguay

El cambio climático y cómo la ciencia se vincula con la economía

El cuidado del planeta es un factor esencial para la economía. Si bien muchas veces se cuestiona la relevancia que puede llegar a tener el cambio climático en el futuro inmediato, es preciso prestar atención a los efectos que tendrá sobre los recursos naturales, como así también en los eventos climáticos extremos que afectan directamente la economía mundial. Allí, la Antártida juega un rol esencial a la hora de prever posibles desastres.

“Si bien la Antártida no te permite gestionar esos cambios, permite anticiparte a ellos y estar más preparado”, aseguró Soutullo quien remarca que el continente juega un rol central en la regulación del clima del planeta. De esta manera, es posible anticiparse a eventos climáticos que pueden ocurrir en la otra punta del globo, como sequías, tsunamis o fuertes lluvias que causen grandes inundaciones.

Por otro lado, la investigación en el continente permite analizar cuáles fueron las respuestas del planeta frente a cambios en el clima en el pasado. “Esto permite aprender de ello y qué es lo que puede pasar, pero también sirve para tener señales tempranas de los riesgos que puede generar el cambio climático”, especificó el científico.

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El IAU, sin coordinador

El IAU se encuentra acéfalo desde el 2021 ya que el puesto de director de Coordinación Científica y Gestión Ambiental del Instituto no fue ocupado. Siendo un instituto que depende directamente de cuatro ministerios (Ministerio de Defensa Nacional, Ministerio de Relaciones Exteriores, Ministerio de Ambiente, Ministerio de Industria Energía y Minería), el sector de ciencia todavía espera una respuesta por parte de cartera de Ambiente.

Soutullo – quien ocupó ese puesto hasta el año 2020 – aseguró que es un problema para el instituto, ya que de este depende la coordinación con los otros sectores del IAU y la coparticipación en el sector de ciencia con otros países que investigan en el continente. “Venimos gestionándolo de una manera razonable, pero no es lo mismo que tener una persona que se dedique exclusivamente a eso”, explicó.

A pesar de haberse mantenido en la agenda gubernamental de manera estable, reflejada en las visitas de todos los presidentes a la Base Artigas desde la vuelta a la democracia en 1985 – excepto por Jorge Batlle – la atención del Poder Ejecutivo esquiva hace más de tres año que el sector científico en IAU no tiene un coordinador, un hecho que, según Soutullo, se equilibra con el compromiso y esfuerzo de las instituciones con la causa.

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