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23 de mayo 2013 - 08:34

Una década con una clara opción por los que menos tienen

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Jorge M. Capitanich.
Por Jorge Milton Capitanich, especial para ámbito.com.-


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Si hay un criterio con el que se puede definir los diez años de kirchnerismo es su clara y decidida política de opción por los que menos tienen. Esa concepción de modelo de país enfrentó, primero a Néstor y luego a Cristina Kirchner, con los grupos más poderosos y hegemónicos del país con los que aún se sigue batallando para mantener los derechos ganados a lo largo de una década de lucha. Esa concepción de país, es la síntesis de los principios fundamentales que introdujo el Peronismo en la historia.

En el caso de Néstor, la cancelación de la deuda con el FMI permitió a la Argentina liberarse de las ataduras e imposiciones económicas, que fueron perjudiciales, que se impartían desde el organismo financiero. Esto permitió trazar estrategias de crecimiento acelerado de la economía a los efectos de recuperar la creación de empleo que a su vez significaron mayor equidad social y la capitalización de reservas como una política anticíclica.

Motorizar la inversión pública permitió reactivar la industria de la construcción que derivó en pasar de 100 mil empleos a 400 mil en ese rubro.

Gracias a la reactivación económica se recuperó la industria nacional, que permitió elevar los volúmenes de exportaciones y reducir los índices de pobreza e indigencia.

Es insoslayable destacar la importancia de la implementación de medidas sociales como la jubilación anticipada, el aumento de la jubilación mínima, la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y la política de derechos humanos, reconocida internacionalmente, promoviendo la memoria la verdad y la justicia.

Cristina vino a dar continuidad y a profundizar las políticas implementadas por Néstor Kirchner y además la implementación de decisiones medulares: la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, la restitución a la administración del Estado de los fondos de las AFJP, la Asignación Universal por Hijo, la recuperación de la aerolínea de bandera, el impulso a la ciencia y la tecnología; y la recuperación de la soberanía energética al obtener el control mayoritario de YPF.

Mi provincia es un fiel reflejo de lo que siempre se pregonó en discursos y que hasta la llegada del kirchnerismo fue sólo retórica: la reparación histórica del Norte Grande. El Chaco tiene un antes y después y es gracias al contundente apoyo de Néstor y Cristina en una inversión sin parangón en infraestructura. Al término de mi mandato en 2015, la provincia contará con 430 kilómetros de rutas nuevas, 818 de rutas repavimentadas, 36 nuevos hospitales de 45 que existían al 2007, 72 nuevos centros de salud, más 500 escuelas entre nuevas y remodeladas a nuevas, más de 100 mil conjuntos mobiliarios, 113 mil netbooks para estudiantes y docentes y más de 100 mil alumnos incorporados al sistema educativo, entre otros logros.

A esto se le suman inversiones trascendentales que significará un antes y un después en la vida de todos los chaqueños: la universalidad de la fibra óptica que llegará a 62 de los 69 municipios, 27 mil nuevas conexiones gracias a la electrificación rural, la construcción de 18 acueductos que implican una inversión de 3500 millones de pesos, las obras de dragado, balizamiento del Puerto de Barranqueras y de la Hidrovía Paraná - Paraguay.

Nuestra provincia vive su mejor momento histórico y el pueblo del Chaco así lo reconoce, no por nada la Presidenta ganó las últimas elecciones con porcentajes que superan los obtenidos por Juan Domingo Perón.

El país vive un momento histórico en el que el kirchnerismo ganó la batalla a la pobreza a partir de una clara determinación política, la defensa de aquellos que menos tienen, logrando los mejores índices de equidad que hemos vivido desde el año 1954, logrando una verdadera inclusión social y dejando en el pasado las repetidas crisis que Argentina vivía cíclicamente y que solucionaba siempre ajustando por el lado de los más pobres. Hoy, después de una década de kirchnerismo, vivimos una nueva Argentina que se yergue sobre los pilares más sólidos que hemos logrado en nuestra historia, inclusión, igualdad y desarrollo.

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