La industria semillera se une para cobrar por su tecnología

Agronegocios

El sector empresario creó un modelo de negocio por el cual el productor podrá pagar por la tecnología disponible mediante el uso de licencias.

Recientemente se realizó el lanzamiento de Sembrá Evolución, un mecanismo que le brinda al productor la posibilidad de acceder a los últimos avances en genética y biotecnología. Este modelo le permitirá a los productores el acceso a todas las variedades de soja que incorporan tecnología Enlist® de cada semillero, entre ellos: Bioceres, Brevant, Don Mario, Illinois, Macro Seed, Nidera, Neogen, NK, Pioneer y Stine.

En la Argentina, tras varios intentos impulsados por el sector privado, el reconocimiento al derecho de la propiedad intelectual de las invenciones de las compañías semilleras se canaliza a través del Sistema de Regalía Extendida. El pago es una contraprestación por el valor tecnológico aportado, y se realiza cada vez que el productor siembra con semillas de su propia producción.

Ese sistema no cumplió con las expectativas que tenían las compañías y en definitiva no se trata de un fracaso del sector privado sino también de todos los actores del mundo productivo, incluyendo a las instituciones que deben regular y a la sociedad, que quizá sin saberlo deja librado al azar la posibilidad de ser más sustentables a la hora de producir. Un avance tecnológico en este segmento siempre implica un paso hacia adelante.

Pero sin dudas, el gran fracaso -que da origen a estos mecanismos- es haber esquivado una innumerable cantidad de veces el debate que se debe dar en el ámbito legislativo y es el de una ley de semillas acorde a los tiempos que corren. Así como la tecnología avanza a pasos agigantados en un teléfono celular, también lo hace en biotecnología con nuevos desarrollos que le permiten al productor ser mas eficiente, respetando el medio ambiente. El debate debe ser urgente, porque no sólo se discuten los intereses de los productores o las empresas sino también de la sociedad en su conjunto, porque hablamos sencillamente de la producción de alimentos.

Las empresas deben buscar un esquema para poder cobrar por la inversión realizada para desarrollar una nueva variedad de semillas. Vale aclarar que para la producción de granos existen semillas hibridas y autogamas. Las primeras son el maíz, el sorgo y el girasol y con ellas no hay problemas porque para sembrar, se deben comprar. Pero en el caso de las autógamas, como la soja o el trigo entre otras, los productores pueden generar su propia semilla y por supuesto también hay circuitos ilegales. Es decir, la proporción de semilla fiscalizada por la que se paga tecnología es sustancialmente menor en comparación con la que no se paga y por ese motivo nuestro país se convirtió en un lugar que lejos de atraer nuevas inversiones en genética de semillas, las espanta.

Ahora, con Sembrá Evolución, se propone una nueva forma de relación entre productores, comercios y la industria de semillas. La idea es agilizar y flexibilizar la operatoria para que quien vaya a sembrar cuente con lo último en tecnología de cultivos. Este modelo de comercialización incluye a todos los eslabones de la industria.

Damián Torino, de Nidera Semillas aseguró en diálogo con Ámbito que “los semilleros hacen una inversión enorme en un mercado donde el reconocimiento de la propiedad intelectual es escaso, entonces debíamos hacer algo nuevo para revertir esta situación. Nuestro sector quiere seguir invirtiendo pero para eso tenemos que tener una devolución por parte de nuestros productores”.

Quizá una de las ventajas que tiene “Sembrá Evolución” radica en que nació con el lanzamiento en la Argentina de la tecnología “Enlist”, que consiste en una solución integral ante la amenaza de las nuevas malezas tolerantes y resistentes.

Lucas Crimella, responsable comercial de soja de Stine Semillas, explicó a Ámbito que “la problemática de malezas es creciente y eso se va a agravar con el tiempo. El punto de partida de todo esto fue la soja Enlist, pero en el corto plazo vamos a ver variedades de soja superiores en cuanto a rendimientos y tecnología. Creo que una de las mayores virtudes de este sistema es que genera competencia entre las empresas y eso se traduce en nuevos programas de mejoramiento”.

Las empresas apuntan a que la adopción de tecnología crezca entre los productores. Victoria Serigos, Líder de Enlist y Licencias de Corteva Agriscience, explicó a Ámbito que “Enlist se lanzó en 2021 y en la campaña pasada se sembró con la nueva tecnología un 2% del total del área de soja. Al ser consultada acerca de la expectativa para la próxima campaña, Serigos aseguró que hay dos variables a observar: una de ellas es que en nuestro país el 70% de las zonas productivas tienen problemas de malezas resistentes a glifosato y la segunda es que en Estados Unidos -donde existe la misma problemática- en tres años se logró cubrir un 35% del área del cultivo. No podemos dar precisiones sobre lo que pueda ocurrir aquí, pero apuntamos a una rápida adopción de la tecnología.

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