30 de octubre 2012 - 15:47
Caerá 6% la producción mundial de vino en 2012
Italia, Francia y España redujeron su producción en torno a 30 millones de hectolitros en cerca de una década.
"El estado de salud del vino es complejo", declaró a Efe el director general de la OIV, organización que también anticipa una reducción de la superficie cultivada en el mundo, con un aumento en Estados Unidos y el hemisferio sur que no compensa la caída registrada en la UE.
En los últimos tres años "se han perdido entre 40.000 y 45.000 hectáreas", en gran parte con motivo de la financiación que la UE aporta para favorecer el arranque de viñas y limitar el excedente, a lo que se suma el cambio generacional, ya que muchos de los descendientes de los pequeños productores abandonan el sector.
Respecto al consumo, la OIV espera que se mantenga "estable" en 2012, en una horquilla de entre 235,7 y 249,4 millones de hectolitros en total.
"Si tenemos bastante suerte, vamos a tener un consumo bastante estable. Cuando empezó la crisis económica, a partir de 2008 hubo una caída del consumo muy, muy dura. Después remontó un poquito y desde hace dos años tenemos un nivel de desarrollo pequeño pero interesante", agregó Castellucci.
Parte de ese consumo se sustenta sobre la importación ya que "en los últimos siete u ocho años puede verse que el vino viaja mucho más que antes", hasta el punto de que el 38% de los caldos no se consumen en el lugar de producción.
"Antes, la exportación era un orgullo para el productor. Ahora es más una necesidad para todos", comentó Castellucci, quien citó el ejemplo de Chile, donde el 70 % del vino que se genera se coloca en el mercado internacional, donde van creciendo países no considerados consumidores tradicionales.
La internacionalización de los mercados se produce por razones logísticas -con intermediarios como Holanda, que exporta a los países escandinavos- más que por un verdadero aumento geográfico de la demanda, aunque se ha producido un ligero avance en países no tradicionalmente consumidores como China o Canadá, añadió la OIV.
Esa organización trabaja también para poder vincular producción vitícola y medioambiente, con el objetivo de que el impacto del sector sea "positivo o neutro" en cuanto a emisiones de CO2.
"La OIV quiere tener una visión total de cuál es el impacto medioambiental, desde el viñedo hasta la entrega al consumidor, tanto en la uva de mesa como en la uva de vino", que espera tener lista para la asamblea que celebrará en Rumanía en junio de 2013, concluyó.


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