30 de septiembre 2015 - 10:05
Ralph Lauren deja el mando de su imperio
Ralph Lauren.
Larsson dinamizó las ventas de Old Navy, cuya facturación ha crecido sin cesar desde que asumió el liderazgo de la marca hace tres años. Antes de eso, había estado 15 años en el seno del popular gigante sueco H&M.
Su partida es un golpe duro para el grupo Gap, cuya marca del mismo nombre y la insignia Banana Republic atraviesan problemas, a diferencia de Old Navy.
"Hoy están todos los elementos para que nuestra actividad registre un crecimiento perenne", aseguró Ralph Lauren, quien con una fortuna estimada de 6.200 millones de dólares ocupa el lugar 74 en la lista Forbes 400 de estadounidenses más ricos.
El famoso creador deja a Larsson las llaves de la casa que erigió desde sus cimientos.
La empresa tiene actualmente más de diez marcas distintas y tenía, a fines de 2014, más de mil puntos de venta en todo el mundo, entre las cuales 466 tiendas propias.
En 2014, Ralph Lauren registró un volumen de negocios de 7.600 millones de dólares, con un beneficio neto de 702 millones de dólares.
En cinco años, las ventas del grupo se duplicaron (+53%), así como el beneficio neto (+46%). Pero los últimos resultados financieros decepcionaron y la acción perdió 43% de su valor en los últimos doce meses.
Criado en una familia judía ortodoxa del barrio neoyorquino del Bronx, Ralph Lifshitz -su nombre verdadero- es un autodidacta de la moda que nunca asistió a una escuela de diseño y aprendió todo en el terreno.
En 1967, tras ser agente de ventas para un fabricante de corbatas, se lanzó solo y creó su propia línea bajo la marca Polo, con la que rompió con la sobriedad de la época, inventando corbatas grandes con motivos impresos, a menudo jugadores de polo.
Logró seducir a muchas de las grandes tiendas neoyorquinas y finalmente abrió sus propias tiendas, construyendo un imperio mundial que abarca moda, accesorios y fragancias.
Su aspiración era ser él mismo elegante, tras pasar su infancia soñando con prendas que no podía permitirse.
A lo largo de los años contribuyó a crear el estilo estadounidense, mezcla de elegancia y desenfado. Inventa la imagen de jóvenes de una aristocracia fantasiosa, con un estilo clásico teñido de fantasía y color.
Le da así título de nobleza al estilo "preppy", directamente derivado del neoclasicismo de los estudiantes de las universidades estadounidenses más prestigiosas.
"Cuando empiecen a diseñar cosas que no comprenda, lo dejaré", dijo en tanto al New York Times. "Pero no siento que esté retirándome ahora".


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