Buenos Aires - La reforma impositiva que anoche aprobaba, por mayoría, la Legislatura bonaerense tuvo un enemigo visible pero no declarado formalmente: el «monopolio» «Clarín». El proyecto, enviado por Daniel Scioli, y acompañado por los bloques del Frente para la Victoria (FPV), la Concertación Plural -radicales K- y con algunas objeciones, el PRO y los seguidores de De Narváez, modifica la alícuota de ingresos brutos para grandes industrias y comercios. En concreto, elimina las exenciones que existen en la actualidad, y obliga a tributar a las industrias radicadas en la provincia que facturan más de 60 millones de pesos anuales y a los grandes comercios que, al año, tiene facturaciones superiores a los 30 millones. Esa imposición, según se explicó, alcanza a sólo 2% de las industrias bonaerenses. Mantiene, en tanto, exenciones para el resto del parque industrial y libera, además, a propietarios de viviendas de menos de 100 mil pesos de valor fiscal, del impuesto inmobiliario. Pero en el capítulo industrial alcanza a una empresa sensible para el monopolio «Clarín»: Papel Prensa, compañía de la que también participa el diario «La Nación».
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Ayer, llamativamente, un móvil de TN siguió la cobertura de la sesión, algo muy poco habitual. Durante todo el día, además, el canal de noticias del grupo machacó con titulares sobre el «impuestazo». La presión, anoche, no había alcanzado. Sin trabas, el proyecto avanzó. Sería, además, la previa de otra iniciativa: un proyecto, presentado por la ultrakirchnerista Liliana Di Leo, para gravar con el impuesto a los Ingresos Brutos, a los canales de cable.
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