18 de julio 2005 - 00:00
En Catamarca, beneficia a la UCR un PJ dividido
-
Los gobernadores dialoguistas hacen equilibrio entre la crisis fiscal y las negociaciones con Milei
-
El gobernador Poggi anunció que impulsará una reforma constitucional en San Luis
Si bien se trata de un frente, la interna se da entre radicales, ya que un acuerdo sellado hacia el interior del FCS determinó que en la renovación de este año corresponderá incluir hombres de esta fuerza. En rigor, es la UCR la que lidera en forma muy definida el FCS, aunque posee varias líneas políticas destacándose, entre otras, el Movimiento Renovador y la Celeste, comandadas por Brizuela del Moral y Castillo, respectivamente.
La lista encabezada por Collantes lleva en segundo lugar a Aída Maldonado, quien fue incluida sorpresivamente -no es cómoda su situación judicial, implicada en casos de corrupción- y estará compitiendo para intentar renovar la banca que debía abandonar a fin de este año.
El otro radical que finaliza en 2005 su período en la Cámara baja es Horacio Pernasetti, quien quedó fuera de la interna y no tendrá opción de seguir como legislador nacional. Su salida sorprende en vista de que es considerado en la provincia como una figura de mayor talla que cualquiera de los que competirán el 7 de agosto; en tanto que la explicación debe buscarse en que tanto Brizuela del Moral como Castillo le habrían bajado el pulgar. Asimismo, también se especula con el nombramiento desde Nación para algún cargo en el exterior.
El FCS es una fuerza que desde su creación en Catarmarca a principio de los ’0 se mantiene invicta en comicios para cargos provinciales y nacionales. Dentro de esta performance se puede incluir a su vecino hermano menor santiagueño -el Frente Cívico por Santiago-, que fue creado este año, también con liderazgo radical, y obtuvo la gobernación en febrero pasado, superando al PJ.
En el caso de Catamarca -y también en Santiago- las fuerzas del FCS tienen una relación especial con el presidente Néstor Kirchner, que si bien no da un apoyo manifiesto no puede ocultar un buen vínculo con este sello. De hecho, Kirchner estuvo en la provincia la semana pasada, haciendo gala de actitudes al menos ambiguas -que, obviamente, luego son desmentidas- dejando la puerta abierta a algún tipo de alianza con el FCS.
El eje de la cuestión se centra en que el Presidente no quiere ser salpicado por una posible derrota del Frente para la Victoria en la provincia a manos del FCS, algo que no sería sorpresa si se toma en cuenta la historia electoral de la provincia.
De hecho, muchos creen que el surgimiento del Frente para la Victoria en la provincia -con Eduardo Pastoriza como un candidato a diputado nacional que no despierta demasiadas pasiones entre los catamarqueños- tiene entre su objetivos debilitar al PJ oficial que conduce Luis Barrionuevo, quien también aspirará en octubre a ganar una banca en la Cámara baja nacional -para reemplazar al tercer diputado saliente, Néstor Cerezo, legislador de filiación barrionuevista-.
Abonan la teoría de un Frente para la Victoria pensado para debilitar a Barrionuevo las culpas que el dirigente gastronómico y ex senador nacional echó contra el kirchnerismo catamarqueño tras la derrota que sufriera el PJ en las elecciones legislativas provinciales del pasado 6 de marzo, que fueron ganadas por el FCS.
Para esos comicios, el ex cuñado presidencial y referente del kirchnerismo en la provincia, Armando «Bombón» Mercado, había sellado un acuerdo con el FCS, colocando hombres que responden al Presidente en las listas oficialistas. Ahora, la división del PJ, entre barrionuevistas y kirchneristas, fomentada por orden del Presidente es vista desde el FCS como un velado guiño desde la Casa Rosada.




Dejá tu comentario