18 de julio 2007 - 00:00

Provincias ya plantean a Peirano quejas por inflación y salarios

La opinión general de los gobiernos coincide en que como la accidentada salida de Felisa Miceli se vincula a un traspié político y no a cuestiones de estrategia económica, la relación con la Nación no debería verse modificada. «En la práctica, el verdadero ministro de Economía es Néstor Kirchner», resumió con certeza uno de los titulares de Hacienda consultados por Ambito Nacional.
A su vez, la llegada de Peirano no es vista como portadora de grandes cambios, ya que los gobiernos seguirán, al menos en principio, teniendo los mismos interlocutores: el secretario de Hacienda, Carlos Mosse, y su subsecretaria de Relación con las Provincias, Nora Fraccaroli.
Sin embargo, siempre existe una esperanza provincial por lograr mejor diálogo con el Palacio de Hacienda. Es una fuerte aspiración obtener avances en torno a las variables señaladas, que dependen de decisiones de la administración federal como son los casos del descontrolado aumento de precios, el efecto de los incrementos salariales -fogoneados desde Nación- sobre los presupuestos y la multimillonaria deuda que espera ser refinanciada. «Sin cambios en estos puntos, es poco lo que podemos hacer nosotros», enfatizó un ministro de Economía patagónico.
Con estas inquietudes a cuestas, los ministros de Economía provinciales aguardan el llamado de Peirano para retomar el vínculo que deja vacante Miceli. En lo formal, el Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal es el ámbito institucional para que la nueva cabeza del Palacio de Hacienda reciba a sus pares del interior. Se trata de un encuentro bimestral presidido por el ministro nacional, del cual participan todas las provincias, en el marco de la Ley de Responsabilidad Fiscal, el instrumento que rige gasto y endeudamiento de todos los estados argentinos.
El consejo se agrupó por última vez hace 15 días. Fines de agosto es considerada una fecha demasiado alejada para algunas administraciones del interior, por lo cual tal vez Peirano decida agendar una reunión previa.
Las provincias han dejado en evidencia cuáles son los temas que les preocupan. Por lo pronto, la última reunión del consejo parece haber dado esperanza en torno a la demorada refinanciación de la deuda pública del conjunto de los distritos. Se trata de más de $ 80.000 millones que esperan el cumplimiento de una promesa hecha por Miceli a fines de 2006 y que será recordada a Peirano. «El tema avanza y fue el propio Mosse el que lo planteó en la última reunión», se ilusionó un representante del interior.
En cambio, pocas respuestas tendrá para dar Peirano sobre las otras grandes preocupaciones provinciales. La política salarial es un tema de Estado para Kirchner en estos tiempos electorales y, justamente, acaba de acordar con Hugo Moyano un nuevo aumento del salario básico a $ 980 (llegará a esa cifra en diciembre). En el interior advierten constantemente que estas subas de haberes a nivel nacional presionan luego a los gobernadores para que las reproduzcan a nivel local. Este acuerdo con la CGT no es la excepción. «El gasto salarial representa 10% del Presupuesto nacional, pero llega a 50% en las provincias. Cada aumento altera las variables de los acuerdos que hagamos con Nación», recordó un ministro provincial.
Por su parte, en lo que a inflación respecta, los gobiernos observan que la Nación no está logrando contener el incremento de precios. «Si el crecimiento del PBI es sobre la base del consumo, los precios van a seguir en alza», razonó otro ministro del interior. En rigor, poco es lo que podría agregar Peirano en la materia cuando estos hilos se manejan desde el despacho presidencial a través de Guillermo Moreno.
 Inversiones
En paralelo, se suma al escenario el perfil industrialista de este nuevo ministro, que parece entrar con buen pie anunciando inversiones automotrices por u$s 3.000 millones, proyectadas a 2010. Los gobiernos de las provincias más industrializadas como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe ya saludan este ímpetu, en tanto que desde los distritos periféricos optan por ahora por ver el lado amable de Peirano: «Tal vez le preocupe el nivel de desindustrialización que existe en gran parte del país», deslizó optimista un ministro norteño.
Las provincias con menor nivel de industrialización también están atentas al modo en que se mantendrán las negociaciones iniciadas con Miceli. Por caso, ya existe un llamado de atención desde la producción frutícola de Río Negro y Neuquén, que se encontraba negociando favorablemente para que las retenciones a sus exportaciones pasen de 10% a 5%. «Confiamos en que el nuevo ministro continuará el rumbo que teníamos con Miceli», se esperanzaron desde el Ministerio de Producción neuquino respecto de un cambio impositivo que permitiría crear un fondo por $ 50 millones que se orientaría a reconversión de cultivos y promoción de la producción frutícola local.

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