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"Este mercado común tiene una gran dependencia de países exportadores para satisfacer las necesidades de alimentos de sus animales y seguirá siendo así en el futuro", pronosticó durante la tercera jornada del XII Congreso de Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid).
En tanto, Hu Guohua, del mercado Chino, explicó algunas de las causas del fenómeno del país asiático y aseguró que "es el importador de soja y sus derivados más grande del mundo, con un consumo de esos productos que llega a 60 por ciento", esaltó.
Daydé se desempeña en el Laboratorio de Agrofisiología y Micronutrientes de Francia y explicó que el área de investigación que permanece significativamente activa es la del mejoramiento de soja para cosméticos y alimentos naturales.
Al respecto, explicó que los beneficios naturales de la soja "son temas cada vez más estratégicos y las cadenas de identidad preservada dedicadas a estos puntos de venta se promueven con mucho éxito".
"Aún cuando estos mercados están creciendo enormemente, la cantidad de soja que se consume en estas industrias es demasiado poca para considerar estas cadenas como una manera de mantener una producción importante de soja en Europa", sostuvo el investigador.
Daydé relató que desde 1995, el enorme mercado emergente de China para aceite y harina cambió los equilibrios del mercado y explicó que el deseo de "crear valor agregado al triturar las semillas de soja importadas aumentó la demanda de semillas en el mercado mundial.
Daydé resaltó el liderazgo de Brasil en lo que respecta a las exportaciones de soja a la UE, y explicó que se debe -en parte- a la prohibición de siembra de soja genéticamente modificada (GM), aunque esta norma fue parcialmente derogada en el 2003.
"Argentina exporta prácticamente sólo harina a la UE y los EE.UU. hacen lo mismo con semillas", expresó el especialista francés.
Deydé, rescató que ya en el 2001, la UE. importó "17.9 Millones de toneladas de semillas y 19.2 millones de toneladas de harina y las semillas se importan en países que poseen instalaciones de triturado, como España o los Países Bajos, mientras que Francia es el mayor país importador de harina de soja de la UE, que alcanzó en 2002 a los 4.5 millones de toneladas".
Sin embargo, dijo: "La UE no consume la cantidad de aceite de soja que produce, ya que fue de 3 millones de toneladas en 2002 y alrededor de un tercio fue re-exportado".
El reconocido investigador francés dijo que -además de la gran demanda de harina de soja destinada a la producción de alimentos animales- el uso de ese grano como suplementos dietarios o cosméticos, son las únicas áreas en las que "se podrá crear el valor agregado sin ninguna duda".
En tanto, Hu Guohua, del Centro de Investigación para el Mejoramiento y la Recuperación de Tierras de Heilongjiang, República Popular de China contó los procesos de expansión del mercado asiático.
"Entre 1995 y 1996, China importó 2,27 millones de toneladas de soja y en el 2000, las compras externas de soja efectuadas por China, superaron los 10 millones de toneladas. A partir del 99, debido a la recuperación del impuesto al valor agregado, la importación de harina de soja comenzó a disminuir años tras año" y que en la actualidad "ya casi no existe" el ingreso de ese producto, dijo.
En 2001, las importaciones totales de soja hechas por China alcanzaron a 13,94 millones de toneladas y en el 2003, se alcanzó a los 23 millones de toneladas.
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