La producción de biodiésel en la Argentina tendrá diferentes dimensiones. Estas dimensiones tienen que ver con la producción principalmente para exportación, para autoconsumo de los productores y para el corte obligatorio del gasoil a 5%.
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Las distintas dimensiones tendrán implicancias diferentes tanto en cultivos oleaginosos como en el balance medioambiental o en escala e inversión. Sin embargo, todas las realidades están cruzadas por un mismo contexto de origen.
En el contexto mundial, el aumento del costo y las dificultades de obtención del petróleo impulsan a los biocombustibles como posibilidad concreta. El final de este proceso de cambio de matriz energética es muy difícil de predecir: difícilmente los biocombustibles tengan en el futuro la importancia relativa que hoy tiene el petróleo. Pero en la Argentina, productor oleaginoso por excelencia, la importancia relativa del biodiésel será porcentualmente mayor y temporalmente más duradera que en otros rincones del planeta.
Quizá dentro de 50 años gocemos de una matriz energética mundial con base en el hidrógeno, o en la energía atómica desarrollada bajo conceptos de sostenibilidad medioambiental, o en una mixtura de varias fuentes energéticas con importancias relativas diferentes según la región del planeta. Es difícil predecir tal situación. Pero sí se puede visualizar la situación para una región específica durante el momento de cambio, los próximos años o décadas, en base a las variables de esa región.
Base principal
La composición de la matriz energética argentina tiene como base principal el gasoil. El biodiésel es el biocombustible que reemplaza al gasoil; se produce a partir de aceites o grasas orgánicos (aceites vegetales o grasas animales).
El sector agropecuario es demandante del combustible y es productor de los insumos para la producción de biodiésel. Como consecuencia resulta que el biodiésel para autoconsumo es uno de los caminos que tomará la producción en la Argentina.
Para reforzar este resultado hay que tener en cuenta que el sector agropecuario argentino es competitivo en el mundo por sus bajos costos y por la eficiencia de cada una de sus empresas/productores agropecuarios mucho más que por otras ventajas agroecológicas.
En una lógica productiva de bajo costo, cualquier amenaza a la suba (por ejemplo, aumento del combustible) y la acción para mitigar esa amenaza tienen una importancia superlativa.
A partir de estos conceptos, la posibilidad de producción de biodiésel para autoconsumo pasa de ser una posibilidad a ser una necesidad estratégica, de independencia energética, a todos los niveles de estatus económico (productor agropecuario - sector agropecuario - balanza comercial país).
El reciente Decreto Reglamentario Nº 109/07 de la Ley de Biocombustibles Nº 26.093 visualiza y contempla esta necesidad. Ahora es el momento de los proyectos concretos.
En Federación Agraria Argentina se desarrolló el Proyecto BIOFAA. Este fue posible gracias al aporte de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación (ANPCyT --FONTAR), y se realizó en convenios con entidades del conocimiento (Universidad Tecnológica Nacional F.R. Villa María, INTA). La planta procesadora es un desarrollo nacional.
Ventaja
Evaluando las variables generales de la producción agropecuaria, la utilización de una oleaginosa de invierno con alto aceite como la colza, cultivada en el momento en que gran parte del suelo no tiene un uso alternativo, representa una ventaja comparativa muy importante en la producción de biodiésel para autoconsumo. La implementación implica cambios que en general son barreras a la adopción.
Federación Agraria Argentina analizó esos cambios y las respuestas a esas barreras resultaron en el Proyecto BIOFAA, que es una propuesta de negocios para los productores agropecuarios, de forma que puedan tener su propio combustible y también su propio expeller.
La propuesta contempla la siembra de colza en una superficie pequeña de cada establecimiento (10%) y de allí obtener todo el combustible. Además, el expeller proteico complementa cualquier alimento balanceado. Un alimento balanceado tiene como base energética el maíz o el sorgo, que cada productor cultiva en una rotación sostenible de cultivos. Ahora, al tener la energía y la proteína, tiene el alimento balanceado completo para cualquier actividad ganadera. Esta ventaja comparativa coincide plenamente con la necesidad de la Argentina de aumento de la producción ganadera y oferta de carnes.
Podemos concluir que esta propuesta de negocio contempla el control de costos para el productor, independencia energética y competitividad para el sector agropecuario, mejora en la balanza comercial del país, y soluciones para la producción ganadera.
(*) Director del Proyecto BIOFAAFederación Agraria Argentina.
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