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Los productores brasileños denunciaron que los incrementos de las importaciones de arroz provenientes de los países que integran el Mercosur, ocasionaron una caída de 44 por ciento en los precios en los últimos dos años.
Más de 700 vehículos entre tractores, camiones y automóviles, marcharon esta mañana en Porto Alegre, la capital del Estado de Río Grande do Sul, dónde se concentra un tercio de la producción arrocera brasileña.
La modalidad para la protesta se repitió en Pará, Mato Grosso do Sul, San Pablo y Goiás.
Los arroceros, cuyas plantaciones instaladas en el sur del país sufren las consecuencias de seis meses de sequía, piden restricciones a las importaciones y que el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva compre el arroz excedente para sostener el precio del producto en el mercado local.
El pedido concreto es que el ministerio de Agricultura compre al menos 1,5 millones de toneladas de arroz excedente, lo que significaría un gasto de 600 millones de reales (250 millones de dólares al cambio actual), según detalló un cable de la agencia ANSA.
En la cosecha de este año, Brasil plantó 3,860 millones de hectáreas de arroz y según la Compañía Nacional de Abastecimiento, el excedente llegará a los 2,3 millones de toneladas.
Brasil producirá 2,9 millones de toneladas de arroz en 2005, para un consumo nacional de 2,6 millones de toneladas, pero importará al menos 1,3 millones de toneladas de arroz uruguayo y argentino.
El arroz proveniente de Uruguay y Argentina ingresa a Brasil con alícuota cero, por los acuerdos del Mercosur, y a un precio más competitivo debido a que los costo de producción son inferiores a los brasileños.
Valter José Potter, presidente de la Federación de Arroceros de Río Grande do Sul, explicó que el costo de producción de arroz es hoy de 30 reales la bolsa, mientras que los precios del mercado varían entre 17 y 21 reales.
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