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11 de julio 2006 - 00:00

"Buenas medidas para carne, pero tarde"

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Los productores se quejan por las pérdidas económicas que trae aparejado mantener vacas conserva y novillos pesados en los campos.
Cuando preguntan sobre las nuevas medidas de gobierno relacionadas con la carne, contesto: «Son extraordinarias, pero fuera de tiempo y sin un mínimo de futuro». En definitiva, habrían sido medidas muy buenas si se las hubiese tomado dos meses atrás (momento en que las entidades pedíamos una rápida apertura de la exportación para la vaca conserva y el novillo gordo de más de 480 kilogramos) porque entrábamos en el invierno, época en que el criador vende las vacas de conserva y el engordador saca, o tendría que haber sacado, su novillo pesado del campo.

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¿Qué pasó? El criador regaló las vacas y el engordador regaló el novillo o tuvo que aguantar hasta ahora un animal totalmente ineficiente, que le come pasto o reservas en una época difícil del año, con pérdidas económicas y rompiendo su esquema productivo.

¿Podemos pensar, entonces, que las medidas son acertadas? Si profundizamos en el análisis y nos ubicamos en lo que pasó, primero, con la vaca conserva: se vendió más de 60% (a muchos productores se les moría el animal si lo dejaban en el campo con poco pasto, por la sequía que hay en gran parte del país) entre 0,4 y 0,5 de peso el kilo; obviamente, alguien la compró, el mismo que tres meses atrás pagaba entre 1 y 1,2 peso por kilo porque la exportaba, la guardó en sus cámaras y ahora se encuentra con la gran noticia de que se abre la exportación, pero con una carne en su frigorífico que vale 50% más. ¡No es mal negocio!

Segundo, con el novillo gordo de exportación: hace cinco meses la Cuota Hilton se pagaban u$s 8.000 por tonelada, y los frigoríficos compraban la carne a 4,80 pesos el kilo; hoy la Cuota Hilton vale u$s 12.500 por tonelada y pagan la carne $ 4 $ el kg; lo lamentable es que algunos productores vendieron ese novillo perdiendo dinero mientras otros tuvieron el coraje de retenerlo, a la espera de la apertura de las exportaciones cárnicas, y hoy se encuentran con esta noticia, pero sólo por 60 días. Ofrecen sus animales a frigoríficos con sus cámaras llenas (por haber hecho el gran favor de comprar el animal a 1,80 peso el kilo, apostando a que se abrirían las exportaciones), dan 20 días para la matanza y como no hay apuro (hay alrededor de 800.000 novillos para matar en dos meses) ofrecen igualmente un precio irrisorio por la hacienda.

Como decía mi abuelo: «La culpa no es del chancho, sino del que le da de comer».

Ahora bien, ¿por qué tanto lío para hacer lo que hizo tarde el gobierno, si no corría riesgo alguno, dejaba más carne barata en el mercado interno y aumentaba el precio del novillo en pie, fundamental para seguir produciendo?

A esto le tenemos que sumar lo que está sucediendo en el mercado interno: el precio del novillo en pie bajó alrededor de 35%; y el del consumidor, entre los meses de mayo y junio, 5%. ¿Dónde está 30% que sobra o que falta?

Lo triste es que todo este manejo inadecuado, ineficiente e ilógico potencia la incertidumbre productiva, cambiando todas las variables imaginables en una explotación.

  • Oferta interna

    Como ejemplo, muchos productores de novillos Holando para exportación, que sufrieron el cierre de los mercados, hoy dejaron de hacer el novillo pesado y hacen el novillo Holando de 300 kg, que se lo compran a $ 2,10 o 2,20 por kg, lo que refuerza la oferta en el mercado interno y retira del mercado a este novillo de la futura oferta de exportación. La pregunta es: ¿quién se va a hacer cargo cuando dentro de seis o siete meses no tengamos la suficiente cantidad de novillos de exportación? ¿Quién se va a hacer cargo de los 150 kg de carne por animal que dejamos de producir?

    Otra, hoy los feedlots están de parabienes, la reposición es más barata que la venta del gordo (¡¡pobre criador!!, siempre estuvo 10% o 15% más cara). Con este precio del maíz, los números siguen cerrando y el negocio es tan rápido que la incertidumbre no es fundamental. Si gano, me quedo y, si no, me voy, recayendo de esta manera las pérdidas en el criador, que de 3,20 pesos el kilo que vendía el ternero pasó a venderlo a 2,40 pesos el kilo.

    ¿No estaremos en presencia de un Robin Hood versión moderna, con otro concepto de concentración de riquezas?

    Como decía mi abuelo: «La culpa no es del chancho, sino del que le da de comer».

    Me da la sensación de que nuestros tiempos no son los del gobierno, que no se pueden tomar sesenta días en un negocio que como mínimo es de dos años.

    Algo anda mal; o no sabemos explicar lo que nos pasa, no nos entienden o no nos quieren entender, pero en definitiva esto no le hace nada bien al país, porque, si seguimos así, sin rentabilidad o con rentabilidad especulativa y sin certidumbre, nos quedaremos sin vacas dentro de unos años. Quizás en esto del tiempo, el gobierno especula que suceda después de 2007.

    Por eso, cuando, dudando, me preguntan sobre estas medidas, respondo: «Son bárbaras, pero fuera de tiempo y con nada de tiempo». En lo que no dejan dudas es que, por una simple cuestión de tiempos, un ciclo productivo biológico se vengará por todo lo que no hicimos para mantenerlo.
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