Unas 100 mil personas que se encontraban contratadas perdieron sus empleos en los últimos meses como consecuencia de la crisis financiera mundial, y la situación podría empeorar en la segunda mitad del año.
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Así surge de estimaciones realizadas por la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y por la ruralista Carbap, la cual denunció una "alarmante pérdida de puestos de trabajo a lo largo de los distintos eslabones de la cadena agroindustrial".
Carbap, entidad que reúne a entidades rurales de Buenos Aires y La Pampa, denunció también pérdidas de puestos de trabajo, sobre todo en ciudades del interior del país a raíz de la caída de la actividad.
"La paralización de la actividad económica golpea con dureza a las comunidades del interior productivo, donde oportunistas promesas de obra pública (sin certeza alguna de posterior cumplimiento) y gestiones en medio de la campaña electoral, no alcanzan para revertir el cuadro de alarma y preocupación", sostuvo.
Agregó que "una situación similar ocurre en los conglomerados urbanos del gran Buenos Aires, donde tiene su principal asiento la agroindustria fabril, ya que son víctimas de una serie inagotable de regulaciones contraproducentes, como las trabas a las exportaciones, que no sólo dificultan su normal desenvolvimiento, sino que, además, provocan la lamentable caída de la demanda de mano de obra".
Frente a esta situación, reclamó al Gobierno "modificar con urgencia la política agro económica, ante la necesidad de revertir la tendencia que viene golpeando al trabajo y la producción".
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