19 de abril 2026 - 00:00

Luis Secco: “Los grandes inversores corrieron el horizonte de toma de decisiones a 2027”

El economista sostiene que la tolerancia social, el resultado en las encuestas e incluso las sospechas de corrupción contribuyen a que las inversiones se posterguen para 2027, año de elecciones presidenciales.

Luis Secco, director de Perspectivas Económicas.

Luis Secco, director de Perspectivas Económicas.

Luis Secco, director de Perspectivas Económicas, sostuvo que la macro “se revisa día a día” y advirtió que, sin consistencia, “las transiciones son más costosas”. En esa línea, el exasesor económico del gobierno del presidente De la Rúa planteó que la corrección de precios relativos sigue inconclusa, que la cuarta fase del programa oficial “genera ruido” y que la incertidumbre sobre variables clave, como el tipo de cambio, los salarios o la apertura, hace que muchas decisiones de inversión queden en suspenso.

Según el economista, quien cumplió el papel de Economista Jefe del Estudio Miguel Ángel Broda y Asociados, ese clima de dudas también corrió el horizonte de los inversores: “Si antes la bisagra era la elección de medio término, ahora es la de 2027”, sostiene Secco. A su juicio, la inflación “no bajará tan rápido como espera el Gobierno”, porque persisten presiones derivadas del shock externo, la energía y un esquema cambiario que, lejos de ser plenamente libre, sigue condicionado por regulaciones y restricciones. A continuación, el diálogo con el economista en Ámbito.

Periodista: La inflación de marzo fue de 3,4% y la acumulada del año casi alcanza a las proyecciones oficiales para todo 2026 (10%). ¿Cree que en algún momento el IPC podrá perforar el piso del 2%?

Luis Secco: Yo creo que probablemente sea después del invierno. Lo veo complicado por varios motivos. Primero, por los factores que nos trajeron hasta acá; segundo, por el shock externo, que va a repercutir sobre los precios de la energía y el transporte; y tercero, por una cuestión de expectativas en términos de cómo sigue. Cuando la inflación se vuelve más viscosa, los mecanismos de ajuste de precios que tienen que ver con esas expectativas también se modifican.

El Gobierno hablaba de un reacomodamiento de precios relativos, que se esperaba que se completara en la etapa uno; el propio Caputo lo había marcado. Y de una segunda etapa en la cual íbamos a implementar la estabilización definitiva. Vamos por la cuarta y tiene algunas características que no son exactamente iguales a las que esperaba el Gobierno.

Cuando vos tenés todavía precios relativos que deben ser corregidos, la inercia inflacionaria tiende a ser más alta. Eso es porque hay más precios que vos sabés que tienen que ser corregidos y la estructura no está del todo corregida. Y ahí viene el problema del shock externo, porque afecta a uno de los precios clave, que es la energía.

El otro tema pendiente es el tema del dólar. La cuarta fase era una fase en la cual se suponía que el dólar no se apreciaba; por eso la idea de las bandas ajustadas por inflación. El mensaje parecía claro y, sin embargo, se apreció mucho. Viene apreciándose sistemáticamente, cuando en realidad, ante las condiciones del shock externo, los países vienen haciendo lo contrario. Y en muchos casos se está depreciando. Argentina es una cuasi exportadora de energía, y está pendiente la corrección del precio del gas; recordemos que todo el ajuste fiscal recaía sobre la caída de los subsidios energéticos. Y ahora hacer frente al costo de la energía puede significar aumentar el subsidio o trasladar el aumento a los consumidores.

Dicho todo esto, la dinámica de precios no va a ir tan rápido como pretende el Gobierno. Y las consideraciones que hago sobre la corrección de precios relativos, que para muchos incluyen el tipo de cambio, van a generar una presión inflacionaria que impida que la inflación perfore el 1%.

“Las reservas son más negativas de lo que eran a fin de 2025”

P.: El Gobierno diría que no se trata de un tipo de cambio intervenido, sino que su nivel se debe a condiciones de libre mercado. No lo entiende de la misma manera…

L.S.: No, porque el tipo de cambio está regulado. Tenés el cepo vigente, los controles cruzados y hay restricciones para operar libremente para las empresas. Ahora comienza el giro de dividendos en función del balance de 2025, pero es una demanda pequeña por ahora. Yo todavía no veo que uno pueda decir que este tipo de cambio es el adecuado porque lo pone el mercado. Creo que el dólar sigue valiendo lo que quiere el Banco Central, y mi cuestionamiento es que podría comprar más si valiera más; ahí hay un trade-off.

Las reservas netas siguen siendo negativas, más negativas de lo que eran a fin de año. Comprás dólares, pero tenés las reservas más negativas que el año pasado. No compran más porque no dejan que flote. Y a este precio no vendés el dólar para invertir, sino para hacer un poco de carry. El Gobierno entiende esa lógica; por eso, si mirás, los plazos fijos han venido creciendo. Entonces tocó un poco los encajes, pero está todo muy trabado en un contexto en el que el Gobierno busca un peso fuerte.

La discusión no es si queremos una Argentina libre y desregulada, que tenga que tener un peso fuerte. Ese es el punto de llegada. La discusión es si puede ser el punto de partida. Y eso genera toda una situación en la que la gente sigue esperando una depreciación del tipo de cambio.

“Si la demanda de dinero sube, no hay que sacar los pesos de la calle”

P.: Para explicar la interrupción de la desaceleración inflacionaria, Caputo hace hincapié en los precios relativos, mientras que Milei en la demanda de dinero. ¿Hay un ancla clara para reducir la inflación?

L.S.: Milei hace hincapié en la caída de la demanda de dinero porque así asocia la inflación al riesgo comunista. Ve comunismo, menor demanda de dinero, y es la forma que tiene de racionalizar el ataque destructivo, como dice él, del populismo a la inflación de la segunda mitad del año pasado.

Ahora, vos mirás la demanda de dinero y no está aumentando. De hecho, hay una incompatibilidad ahí en lo que dice Milei, porque él dice que aumenta y, por tanto, ahora viene el círculo virtuoso. Y lo más loco es que, al mismo tiempo, dijo que va a sacar todos los pesos del mercado. Si aumenta la demanda de dinero, no tenés que sacar los pesos de la calle, porque si no va a subir de vuelta la tasa de interés. A veces se quiere construir una explicación y se cometen algunas inconsistencias.

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“Si no hay consistencia macro, las transiciones son más costosas”

P.: ¿Se podría pensar que las metas económicas del Gobierno son correctas pero la velocidad en la transición de cada una perjudican su sostenibilidad?

L.S.: Mi sensación, en términos macro, es que van más lentos de lo que tienen que ir. Entiendo que el ajuste fue muy rápido, pero la cuarta fase me hace ruido. La corrección de precios relativos se debería haber hecho al principio. Después, está lo otro: el tema de seleccionar sectores no funciona muchas veces. Sería fatalmente arrogante decir que tal sector sí y otro no; esa no es una tarea del Gobierno.

El proceso de reasignación de recursos productivos va más lento. Pero también tenemos que ver qué tan sostenible es la fatiga de la sociedad. Ahí yo creo que lo primero que tenés que tener para que la transición dure menos es consistencia en la macro. Si no hay consistencia en la macro, las transiciones son más costosas.

En cuanto a la corrección de precios relativos, si escuchás a Caputo y sos un empresario, no sabés qué hacer. El empresario escucha al Ministro y se pregunta: “¿Y mi precio cómo está?”. Si tiene incertidumbre sobre lo que estará pensando el Gobierno -si caerá el salario, si subirá el tipo de cambio, si habrá algún cambio en la política de apertura-, eso puede generar que muchos digan “yo esto no lo banco más” u otros que digan “yo puedo esperar y no invierto un mango”. Cuando se destruye una empresa se destruye mucho valor en términos de capital humano y conocimiento.

El Gobierno dice: “La macro es esta, es la misma que va a haber de acá hasta el final; si los números dan, yo te doy las reformas”. Pero las reformas tampoco van tan rápido. La macro manda en el corto plazo, las reformas te compensan a mediano y largo plazo, y está esa tensión en el medio, que tiene que ver con esa reestructuración de precios relativos que no se termina de corregir.

“¿Dónde está la consistencia del programa si el año pasado te tuvieron que salvar?”

P.: Si la respuesta de la microeconomía es débil, entonces ¿también lo es la consistencia macro?

L.S.: Si tenés problemas en los neumáticos, la leche, la metalmecánica o los pollos, es un problema de la macro, no de la micro. ¿Tengo la macro consistente para que la micro sea llevadera? La respuesta de muchos de nosotros es no. Ojo, no pedimos volantazos. Pero, a ver, al Gobierno lo tuvieron que salvar. ¿Dónde está la consistencia del programa si te tuvieron que salvar?

Dicen que el problema es el riesgo del populismo, pero en muchos países el riesgo es que cambie el color político de la presidencia y no sufren lo que sufrimos nosotros. Tampoco hay una amenaza creíble para hacer cambios, porque el Fondo tampoco lo presiona para eso. Claro que no somos retrógrados al decir que con inflación no se crece. Bajar la inflación tiene que ser la prioridad número uno para este Gobierno. La pregunta es cómo.

“Conocer el programa financiero podría hacer caer la tasa de interés”

P.: El Banco Mundial y el BID confirmaron garantías por u$s2.500 millones para facilitar la llegada del Gobierno al mercado de crédito internacional. Dada la acumulación de vencimientos, ¿es condición necesaria pero no suficiente?

L.S.: El comunicado del Fondo del otro día muestra claramente que van a llevar una política de diversificación de fuentes de financiamiento, pero sin entrar al mercado por ahora. Yo hubiera sido partidario de que se tanteara el mercado internacional, con una colocación chiquita, por ahí. Es muy importante que vuelva a tener acceso, más allá de los REPO y las garantías.

También hay otro tema que sería mucho más transparente y deseable, que es el programa financiero. Que muestren cómo piensan cubrir sus necesidades durante el año. Se entiende que con la publicación del staff report sabremos de qué se trata el plan. Pero estaría bueno que hubiera una comunicación más fluida en términos del programa: no se sabe a priori cuánto van a salir a colocar, cuánto necesitás. Eso daría más previsibilidad macro e incluso podría generar que la tasa caiga.

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“Las sospechas de corrupción ayudan a correr el horizonte de toma de decisiones a 2027”

P.: ¿Fue cambiando la política monetaria y financiera en estos dos años, respecto de los lineamientos iniciales?

L.S.: Yo creo que es más o menos la misma, más prolija, porque parte del déficit estaba en la cabeza del Banco Central a partir de los pasivos remunerados. Ahora todo está en cabeza del Tesoro. Eso no significa que sea más fácil. La otra ventaja es que se le ha permitido extender un poco más los plazos. Así que creo que hay algunas mejoras. A mí lo que no me gusta son las ambigüedades en materia de programa financiero.

Si este año Argentina muestra dificultades para entrar al mercado de crédito, el año que viene eso puede llegar a aumentar. ¿Cuánto más se puede retrasar esa posibilidad? Hacer las correcciones macro que hay que hacer. Siempre el mejor momento es hoy. Mirá lo que pasó con el shock externo. Incluso colocar deuda en el mercado internacional. Yo diría que cuanto antes pueda Argentina normalizar su política, mejor.

Ahora, también hay otras cuestiones que hacen al manejo de la política. El fenómeno electoral es uno, pero al Gobierno le quedan lejos las elecciones ahora. Durante 2024 y la primera mitad de 2025, uno hablaba con grandes inversores y decían: “La clave es que Milei siga con este programa y gane la elección de medio término”. Ahí hay una bisagra. Yo lo que empiezo a ver ahora es que eso se corrió: el horizonte está corrido a 2027. Esta sospecha de corrupción acelera un poco este proceso. Se empieza de vuelta a resentir la toma de decisiones.

Antes eran las elecciones de 2025, pero ahora se corre a 2027. “No sabemos, porque la fatiga de la sociedad, las encuestas flojas, habrá que ver cómo llega; mejor esperemos”. Entramos en una zona de la cual siempre cuesta salir y Argentina tiene que tratar de evitarlo. La bisagra que antes era la elección de medio término, ahora es la de 2027.

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