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El panorama es confuso: las visitas a plantas frigoríficas aparentemente mostraron resultados satisfactorios. En tanto, las visitas a campos ganaderos habrían fluctuado entre explotaciones que pasarían rápidamente el examen y otras con óptimas condiciones de producción pero con problemas en la administración («cuestiones de papeles», dicen los informantes consultados).
Y el SENASA siguió con su versión: «En relación con las provincias del norte, que hoy tienen cerrado el mercado de la UE, los técnicos del SENASA hicieron hincapié en que las características sociales y productivas de la zona salteña de Tartagal, donde se produjo el último foco de fiebre aftosa, no tiene incidencia alguna en riesgo y calidad para la carne que se exporta a la UE. En tal sentido los auditores tomaron nota sobre el particular pero, aclararon, la decisión para el levantamiento de la medida es resorte exclusivo de la Comisión con sede en Bruselas».