El miércoles 19 de abril, el gobierno hizo oficial el Programa de Apoyo al Sector Tambero, cuyo objeto fue delineado en el mismo momento en que se decidió elevar de 5% a 10% los derechos de exportación de quesos y a 15% el del resto de los productos lácteos. En ese momento (junio de 2005), el entonces ministro Roberto Lavagna justificó la medida en la lucha contra la inflación -aplicando el mismo criterio que ya se había utilizado para los hidrocarburos y que luego se extendería a la carne vacuna-, pero dejó sentado que lo recaudado en concepto de la ampliación de las retenciones volvería al sector lechero en forma de ayuda económica. Esto se concreta diez meses después, cuando la ministra Felisa Miceli dispone una asignación inicial de $ 9 millones para este programa de apoyo, de los cuales 85% ($ 7,65 millones) irán a subsidiar líneas de crédito para tamberos, mientras que 15% restante ($ 1,35 millón) se asignará a la realización de estudios de competitividad, capacitación, etcétera.
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Según el texto del programa, el gobierno nacional por medio de la Secretaría de Agricultura subsidiará seis puntos porcentuales de las líneas de crédito, que se otorgarán a cinco años, con uno de gracia para las inversiones de capital y a una tasa de interés que, incluido el subsidio, no podrá llegar a productor a más de 8%. Vale decir que el gobierno planea asignar un total aproximado de $ 45 millones a este programa en un lapso de seis años. Ahora bien, según las estadísticas del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, durante el segundo semestre de 2005, es decir, los 180 días que iba a durar la elevación «transitoria» de las retenciones, las exportaciones lácteas ascendieron a u$s 334 millones, o sea más de $ 1.000 millones.
Esto generó una recaudación para el fisco de $ 140 millones, de los cuales $ 50 millones corresponden a las originales retenciones de 5% y los $ 90 millones restantes, al incremento de diez y cinco puntos porcentuales (leche y quesos respectivamente) dispuestos por Economía.
De esta forma, surge claramente que lo recaudado en un semestre duplica todo lo asignado a un programa a seis años vista.
Pero no hace falta ser econoomista para darse cuenta de que los $ 9 millones que el Estado recaudó en 2005 equivalen a $ 4,5 cuando se los entregue en 2010 para subsidiar el último año de estos créditos, capacitar financiar estudios de competitividad. Dicho de otro modo: los $ 90 millones que recaudó 2005 corresponderían como mínimo a $ 135 millones de 2010, asumiendo una inflación de 10% anual.
En tanto, la elevación de las retenciones, que iba a ser transitoria por 180 días, fue renovada en el mes de enero por la ministra Miceli. De nuevo, según el SENASA, en el primer trimestre de 2006, las ventas externas lácteas treparon a u$s 183 millones, generando derechos de exportación por u$s 27,5 millones o casi $ 84 millones. De esta cifra, unos $ 56 millones corresponden a los diez puntos porcentuales que supuestamente se iban a destinar a la estimulación de la producción.
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