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Según Torres, «es toda una novedad la cosecha de un zapallo de este kilaje y tamaño, sobre todo cuando la huerta es de tipo familiar y la actividad agrícola principal es la olivicultura». Asimismo, reveló que el zapallo de 30 kilos «será donado a un comedor, para que pueda ser aprovechado por niños o familias que realmente están pasando una grave crisis».
Torres contó que en cosechas anteriores, en este mismo predio, los zapallos alcanzaron entre 18 y 28 kilogramos de peso, «lo que es gratificante y nos incentiva para dedicarnos más a su siembra, pues es un fruto de muy buena calidad y se nos da en una cantidad inusual».
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