Nueva York (ANSA) - La mayor facilidad con la que se podría realizar un atentado biológico en perjuicio de las empresas agrícolas estadounidenses alarmó a miles de agricultores de los Estados Unidos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«Atacar una empresa de este tipo representaría para los terroristas una maniobra de bajísimo riesgo, por el simple hecho de que no afectaría la vida de nadie», dijo Gerald Jaax, veterinario de la Kansas State University.
Un ataque de ese tipo se traduciría sin embargo en un daño económico de dimensiones amplísimas.
Según algunos estudios sólo para conjurar el peligro de un contagio del síndrome de la «vaca loca», los Estados Unidos deberían gastar miles de millones de dólares.
Además, las exportaciones de las que el sector agrícola depende en gran medida quebraría apenas el país decidiera cerrar las fronteras para proteger la producción interna.
Como si no bastara en estos últimos años la investigación financiada por el gobierno federal para descubrir nuevas vacunas contra la enfermedad de los animales se redujo cada vez más. «Actualmente no tenemos ni personal ni medios aptos para enfrentar una amenaza terrorista que afecte a los alimentos», denunció Gus Douglass, comisario del Departamento de Agricultura de West Virginia.
Dejá tu comentario