Las cenizas volcánicas que cubrieron el departamento de Futalaufquen, en Chubut, provocaron preocupación en los productores agrícolas y ganaderos, y en las autoridades de la Sociedad Rural esquelense, desde donde ya indican que «es evidente que esto va a perjudicar la calidad de la lana y en la baja del rinde de los animales».
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Los campos más afectados se encuentran en el departamento de Futalaufquen, que abarca las localidades de Esquel, Trevelin, Corcovado, Lago Rosario, Aldea Escolar, Los Cipreses y Villa Futalaufquen, y a los parajes Cerro Centinela, Nahuel Pan, Los Tepues, Barrancas o Mallin Grande y Cabaña Pescado, al oeste de la provincia.
La presidente de la entidad, Paula Gonzalo, señaló que es «evidente» que la caída de cenizas provenientes del volcán Chaitén perjudicará la calidad de la lana y afectará el rinde de los animales. Asimismo, Gonzalo advirtió que el polvo volcánico puede desgastar los dientes de los animales porque «la ceniza es bastante corrosiva».
Otra cuestión que preocupa a los productores es que los pastizales están siendo tapados completamente por los restos volcánicos, por lo que los animales se ven perjudicados a la hora de alimentarse.
«Los animales no pueden comer, y nosotros no sabemos sobre el nivel de toxicidad de este elemento», agregó la dirigente.
En tanto, Gonzalo admitió que está «muy preocupada» por la situación de los vecinos del interior provincial y sus producciones ganaderas y agrícolas, porque se observa -dijo-una «evidente falta de experiencia» ante la situación. De todas maneras, según informó ayer el diario «El Chubut», los ruralistas se reunieron con funcionarios provinciales para analizar la situación y volverán a estudiar el panorama en los próximos días.
En ese marco, autoridades y veterinarios locales recomendaron a cuidadores de ganado y propietarios de animales domésticos «controlar la acumulación de cenizas en las aguadas y los pastizales».
Por otra parte, un veterinario identificado como Gustavo Simón dijo al diario «El Oeste» que «la ceniza es inerte, no produce daño a los animales, más allá del gastado de dientesy la dificultad para beber y comer el pastotapado».
Además, Simón recordó que la ceniza acumulada en los lomos de las ovejas genera «peso sobre la lana del animal» por lo cual recomendó «poner la hacienda bajo galpón y cuando merme un poco la cantidad de cenizas, desparramar algunos fardos para que los animales puedan comer».
Por otra parte, el gobierno chileno decretóayer el estado de emergencia agrícola en catorce municipios, con lo que suman 223 los que se encuentran en esa condición a causa de una sequía que desde hace varios meses afecta a gran parte del territorio.
El anuncio lo hizo la ministra de Agricultura, Marigen Hornkohl, desde la sureña región de Los Lagos, donde permanece para coordinar ayuda a ganaderos y agricultores afectados por la erupción del volcán Chaitén.
La resolución, según Hornkohl, es consecuencia de la vigilancia permanente que efectúa el Ministerio a causa de la sequía, que se extiende desde el extremo norte del país, a 2.000 kilómetros de Santiago, hasta algunas zonas de la austral región de Aysén, a 1.500 kilómetros de la capital.
Las nuevas localidades en emergencia agrícola corresponden a las regiones de Arica y Parinacota (Norte), Valparaíso, Del Maule y Metropolitana de Santiago, en el centro del país.
A ellas, según la ministra, se destinarán cerca de 26.000 millones de pesos (56,52 millones de dólares) en medidas para ayudar a los agricultores y ganaderos, con las cuales se busca un mejor aprovechamiento de los cursos de agua, excavación de pozos profundos, forraje y agua potable para la gente.
La sequía ha agudizado las dificultades energéticas que afronta Chile, al afectar la generación hidroeléctrica y ha provocado subidas de precios de los alimentos.
En Los Lagos, la ministra Hornkohl coordina la ayuda a ganaderos y agricultores afectados por la erupción del volcán Chaitén, que ha provocado la evacuación de casi 60% de la población de la provincia de Palena, y donde unas 51.000 cabezas de ganado bovino y ovino están en peligro de muerte por falta de forraje, ya que los campos están cubiertos de ceniza.
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