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Pero el miércoles pasado un corte general de luz dio el golpe final a la empresa.
A esto se suma la pérdida (también por interrupción de la cadena de frío), de unos 3 mil bultos de 18 kilos cada uno ya embalados y listos para su comercialización tanto en el mercado interno como en el exterior.
Como el sistema de conservación es el de atmósfera controlada, «la fruta se desintegró, se convierte en agua y no sirve ni siquiera para mandarla a la industria para hacer jugo», explicó el dirigente del Sindicato de Obreros y Empleados de la Fruta de Río Negro y Neuquén (Soyefryn), Juan Domingo Lescano, que ayer viajó a la región de Valle Medio, debido a que en la localidad de Belisle unos 100 mil kilos de duraznos (en su mayoría de la variedad cristal), se están madurando en la planta «porque no hay para pagar la mano de obra, ni tampoco envases», sostuvo la fuente.
La empresa venía intentando un reordenamiento financiero a través de un concurso de acreedores.
Pero un proveedor, la firma Cartonex, solicitó la quiebra atento el no pago de una deuda de 1,2 millones en insumos del empaque.
Esto activó las primeras asambleas en los principales galpones de empaque, distribuidos en Vista Alegre, Cordero y Cipolletti, participando trabajadores de las tres principales ramas de la actividad como rurales (UATRE), embaladores (Soyefryn) y del hielo (Stihmpra).
Los ejecutivos de la empresa aseguraron contar con un acta judicial donde se establecía el levantamiento de la quiebra y prometieron la entrega en una semana de cinco camiones de fruta para hacer frente a una deuda de unos 100 mil pesos en salarios.
La tregua duró unos diez días, hasta que se suspendió otra vez al personal. En cuanto al acta «nunca apareció», aseguró el dirigente sindical.
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