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de la OIE (Organización Internacional de Epizootias) que se realizó recientemente en Buenos Aires (por primera vez fuera de París), además de su trascendencia, deparó varias sorpresas y algunas novedades. Por caso, los avances técnicos que permiten una perfecta diferenciación entre los animales vacunados y los afectados, por ejemplo, por aftosa, ya no dejarían argumentos técnicos al organismo internacional para mantener la exigencia de «sin vacunación» para lograr el máximo estatus de país libre. Además, ahora el tema no sólo es de gran trascendencia para la Argentina, sino también para varios países europeos que registraron brotes en los últimos años. A su vez, algo que llamó especialmente la atención fue el hecho de que, a pesar de que el tema era el control de enfermedades infecciosas por vacunación, la Argentina era la sede y, con la experiencia que tiene el país en esa materia (tal vez sea el lugar con más antigüedad en la aplicación de esta práctica), no hubo expositores locales en el tema, lo que fue bastante comentado. Por otra parte, también se habló sobre ciertas «ambigüedades» en las que incurrió el titular de la OIE, Bernard Vallat, cuando debió responder sobre la situación de la BSE o «vaca loca» en el Hemisferio Norte y el rol del organismo internacional que él preside respecto de esta gravísima enfermedad. Lo único que adelantó es que el año próximo -2005- aparecerá un nuevo código internacional sobre esta afección, aparentemente más completo.
. «vaca loca», si bien la Argentina es libre de la enfermedad (reconocimiento que, según Vallat, se producirá el mes que viene), sorprende la demora oficial, de la Secretaría de Agricultura, para aprobar el nuevo programa (que está listo desde fines del año pasado) que ya tiene otorgada la financiación internacional para su puesta en marcha. No se saben las razones de la tardanza, especialmente teniendo en cuenta que, globalización mediante, ningún recaudo es suficiente a la hora de tratar de evitar estas afecciones y que, si bien la Argentina perdió el liderazgo que tenía respecto de BSE (ya que el programa se fue desfinanciando desde fines del '99 hasta ahora), todavía cuenta con algunos técnicos y antecedentes de valor. Otro tema que también se escuchó en los pasillos fue el aparente fracaso de la SAGPyA, hasta ahora,para lograr el ingreso de carne vacuna a Uruguay. Es que, técnicamente, el país que preside Jorge Batlle está «abierto» para la exportación desde la Argentina, pero los permisos de importación no aparecen. El asunto es que allí los precios del kilo vivo rondan los u$s 1,5 (es decir, más del doble que en la Argentina), y los ganaderos orientales habrían « amenazado» con dejar de pagar los créditos que tienen, si el gobierno «abre» el mercado y los precios se les caen. Seguramente, éste será uno de los temas para abordar en el próximo y «rimbombante» Out look de la Agroindustria Argentina que la SAGPyA realizará antes de fin de mes, aunque, sorprendentemente, en el programa no aparece ningún invitado del exterior, ni especialistas, fuera de los mismos de siempre del sector oficial o de alguna entidad gremial. Con nostalgia, muchos recordaban viejos tiempos, cuando el out look era privado y contaba con la participación de afamados analistas internacionales, lo que permitía, además de escuchar algunas posiciones realmente más novedosas, hacer un verdadero pronóstico de perspectivas para el sector empresarial.
comentando el «bajo vuelo» de la reunión de los funcionarios de Agricultura con la nueva-Comisión de Agricultura de Diputados. Aquí, salvo « honrosas» excepciones, parece que los déficit fueron en las dos puntas: por el lado oficial, dio más la impresión de una presentación de gabinete que de un informe a los legisladores, mientras que por el lado de éstos, quedó en evidencia el desconocimiento y/o la indiferencia con que tratan al sector, a tal punto que ni hubo repreguntas (entre otras cosas, además, por las exageradamente largas presentaciones de los funcionarios de la SAGPyA, que insumieron casi todo el tiempo previsto para el encuentro). No se habló de Hilton (aunque había diputados que tienen proyectos propios), ni de seguro, o de emergencia agropecuaria. Tampoco se planteó el déficit de infraestructura para mover las cosechas,las irregularidades que siguen mostrando ciertos mercados o la política fiscal para el campo y, menos aún, se tocó el tema de las retenciones. En realidad, fue más «lo que no se habló», que lo que se trató: la necesaria actualización de la ley de warrants, el proyecto de ley apícola, el de autarquía de la ONCCA y las controvertidas regalías para los semilleros (aunque ninguno de estos proyectos oficiales había entrado aún al Congreso cuando se realizó la reunión, y aún hoy siguen en manos de Lavagna en Economía). El caso es que, si bien en la nueva comisión aparecen nombres «destacados» (para bien o para mal), como el del ex ministro de la Producción bonaerense Carlos Brown, el ex secretario de Agricultura, el cordobés Gumersindo Alonso; y además su subsecretario, Carlos Caserio (que también fueron fuertemente criticados en su momento por los « manejos» de la Hilton), o el de otro controvertido cordobés, como Humberto Roggero ( especialmente conocido por la ley de patentes); o también el representante del ARI, Mario Cafiero (que, entre otras cosas, propuso hace algún tiempo el «aumento» de las retenciones al campo), entre otros varios famosos y no tanto; el resultado de este primer encuentro no fue demasiado satisfactorio y hasta el más flojo de los funcionarios del equipo de Miguel Campos pasó el encuentro sin problemas, a pesar de la falta de sustento de varias de las respuestas. Sólo para ilustrar sobre el nivel de desinformación, una legisladora llegó a preguntar si el Instituto de Promoción de Carne había comenzado a funcionar. Lamentablemente se perdió la respuesta...
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