tampoco convenció a todos fue el de la prohibición en el uso de anabólicos que determinó la Secretaría de Agricultura que comanda Miguel Campos y que incide no sólo en la producción de carne vacuna, sino también en otros rubros como leche, avicultura, etcétera. Si bien era casi una «exigencia» de los europeos y la mayoría de los frigoríficos exportadores comparten la decisión, muchos productores están en desacuerdo con la medida ya que, por un lado, no todos los productos en los que se pueden usar se exportan a Europa (incluso, algunos ni siquiera se exportan) y, además, hay cantidad de destinos que no tienen esta exigencia; de hecho, la mayoría del resto del mundo. Peor aún es la resultante desde el punto de vista productivo pues, ni Estados Unidos, Canadá, Australia o Nueva Zelanda, entre otros, tienen semejante prohibición por lo que pasan a competir con la Argentina en mejores condiciones productivas. La justificación de la medida, basada en la «incapacidad» para controlar y diferenciar los establecimientos que los usan y los que no, y los productos que los contienen y los que no, según algunos especialistas, puede determinar a su vez (al igual que en otros casos), la utilización clandestina de los anabólicos, lo que configura el peor escenario de todos. Y, si no es posible controlar el esquema de elección individual, ¿será factible controlar entonces el «no quiebre» de la prohibición?
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malos escenarios, uno de ellos parece que fue la esquina de Balcarce y 25 de Mayo, en Buenos Aires, donde se ubican la Casa Rosada y, en cruz, el Banco Nación. Hasta allí concurrieron, el miércoles, cerca de un centenar de furibundos productores a reclamar la finalización, de una vez, de las negociaciones de los créditos irregulares pendientes del sector y, también, para ratificar denuncias de manejos inmobiliarios con campos comprometidos, en algunas zonas. Evidentemente, el diputado chaqueño (UCR), Héctor Romero, miembro de la Comisión de Agricultura de la Cámara baja, no tenía esta información y su paso casual por el lugar generó un gran revuelo (cuando lo reconocieron), que lo obligó a poner rápida distancia con los manifestantes. También las autoridades del banco y los titulares de las entidades del sector (Luciano Miguens, de la Rural; Mario Raitieri, de Coninagro;
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