La pérdida de valor del dólar en términos de las restantes divisas significa para el agro una mejora de competitividad, pues las monedas locales, como el peso, se reposicionan a favor de la exportación. A fines de 2001, se advierte un giro en el euro. Desde esa fecha, la moneda comunitaria empezó a apreciarse (revaluarse), y así las importaciones dentro de la UE comenzaron a abaratarse; consecuentemente, las cotizaciones agrícolas han pasado a tener un nuevo aliciente para subir. Desde hace unos meses, se verifica una nueva situación.
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