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Esto destaca la importancia de poder conocer, medir y diagnosticar la condición física de los suelos, lo cual será de utilidad para saber hacia donde nos encaminamos.
Como productores debemos ser capaces de generar las mejores condiciones del ambiente productivo para que el genotipo (variedad o híbrido) seleccionado exprese su máximo potencial, logrando así una elevada productividad.
La producción de los cultivos está directamente relacionada con el agua que los mismos consumen durante su ciclo a través del proceso de transpiración.
Las plantas absorben el agua a través de su sistema radicular, la transportan por sus haces vasculares y la pierden hacia la atmósfera. Los estomas, que se encuentran en las hojas son las válvulas que permiten la difusión del vapor de agua desde estas a la atmósfera.
Al mismo, los estomas permiten la entrada de dióxido de carbono para su fijación en el proceso de fotosíntesis. Cuanto mayor cantidad de dióxido de carbono las plantas puedan fijar, mayor será la producción de biomasa y los rendimientos. Por lo tanto, la acumulación de biomasa en el cultivo está muy relacionada con la posibilidad que tengan las plantas de extraer el agua del suelo, ya que si el agua falta la planta cierra sus estomas para evitar su desecación pero a la vez disminuye la entrada de dióxido de carbono. En términos simples, la planta tiene una relación de compromiso entre "morirse de hambre o de sed".
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