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30 de abril 2004 - 00:00

El lado oscuro de la soja

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La zona sur de Córdoba, que es principalmente ganadera, sufre actualmente el embate de la agricultura, que de la mano de la soja sigue su avance sobre la superficie destinada a la invernada. La principal razón es la mayor rentabilidad del cultivo de soja en comparación con la rentabilidad ganadera, que requiere, además, una mayor inversión por hectárea.

En muchos casos, en los planteos ganaderos se liberan lotes de pasturas degradadas para agricultura y se mantiene la cantidad de cabezas, con aumento de carga y un aumento en la suplementación de hacienda para mantener esta mayor carga. Los lotes con más cantidad de años en agricultura, y que por rotación deberían sembrarse con pastura, siguen en agricultura para aprovechar el precio de la soja. De esta manera la soja va recortando superficie a la ganadería.

Si bien la siembra directa posibilita la expansión del área agrícola hacia zonas marginales, que tienen un mayor riesgo productivo, la rotación con pasturas sigue siendo necesaria para conservar el nivel de materia orgánica en el suelo, a fin de mantener un equilibrio que evita la degradación del suelo y su pérdida por erosión. Cabe mencionar que si bien los suelos de la zona son bien provistos de fósforo, tanto la ganadería como la agricultura extraen nutrientes del suelo y los exportan. Para mantener la productividad es necesario reponerlos con fertilización. La rentabilidad que se obtiene con la soja tiene la vista puesta en el corto plazo, mientras que la sustentabilidad de la producción agropecuaria y el cuidado del suelo necesitan una mirada puesta en el largo plazo. Es posible un equilibrio.

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