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23 de octubre 2006 - 00:00

Estados Unidos realiza fuerte apuesta a la soja

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Estados Unidos proyecta, según el último informe el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), una campaña sojera cercana a las 87 millones de toneladas, en tanto que otras oleaginosas declinarán en términos de producción.

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Así, se proyecta una cosecha de semilla de algodón de 6,6 millones de toneladas, 11% inferior a la lograda el ciclo anterior. En canola se obtendrán solamente 554 mil toneladas, contra una cosecha de 717 mil toneladas del año anterior.

La campaña de girasol resultará aún peor que las dos anteriores. Se aguarda obtener 959 mil toneladas, prácticamente la mitad de lo cosechado el año anterior cuando la producción superó 1,8 millón de toneladas. Finalmente, en la campaña de maní se obtendrían 1.48 millón de toneladas, 33% por debajo de lo obtenido en 2005.

Algunos analistas norteamericanos sostienen que los precios de la soja no deberían soportar la estacionalidad de esta importante cosecha norteamericana, con un marcado incremento en las existencias finales como consecuencia de este crecimiento. De todas maneras, la presencia de una abultada producción no asegura debilidad en las cotizaciones. En 1997, por ejemplo, los precios cayeron ante el tamaño de la cosecha y este proceso se detuvo a principios de octubre, momento a partir del cual las cotizaciones experimentaron un fuerte repunte. Algo similar, aunque con menos fuerza, se registró al año siguiente, confirmando que no existe nunca certidumbre absoluta en referencia a la tendencia del mercado en relación con el tamaño de las cosechas.

  • Mercado sostenido

  • Con la campaña norteamericana de la oleaginosa recolectada en 69%, según los datos del USDA de esta semana, el mercado se encuentra sostenido y sin sufrir la presión del importante escenario productivo que se avecina, fundamentalmente por algunos de estos factores:

  • Esta plaza, aunque siguiendo de atrás las cotizaciones que recientemente lograron el maíz y el trigo, y aún con fundamentos distintos a éstos, no puede sustraerse de la firmeza de ambos productos aún por simpatía. También los fondos se encuentran inmersos en una tendencia de diversificar sus compras de commodities, migrando parcialmente de los futuros de energía y metales a las plazas granarias.

  • El mercado mantendrá, además, algún grado de cautela hasta que culmine la siembra en Sudamérica y se pueda monitorear la etapa inicial de los cultivos en esta región.

  • La cosecha norteamericana evidenció rendimientos récord por tercer año consecutivo, alejando la posibilidad de obtener un cuarto en la próxima campaña. La próxima campaña de los EE.UU. impondrá rotaciones de soja a maíz por razones agronómicas y también por motivos económicos, puesto que la relación de precios entre maíz y soja favorecerán la implantación del primer cultivo.

    Se conoció en esta semana la fusión entre el Chicago Mercantile Exchange (CME) y el Chicago Board of Trade (CBOT), que cerraron un acuerdo para crear un nuevo y único mercado con activos por u$s 25 mil millones y un promedio diario de negociación de 9 millones de contratos. La nueva compañía, que se llamará CME Group Inc., promete revolucionar la industria mundial de futuros, creando una plaza única que cotizará múltiples productos agrícolas y financieros. Los dos mercados, ubicados a muy pocas cuadras entre sí, tienen historias bastante peculiares. El CBOT financió la formación de tres regimientos y una batería de artillería para las tropas de la unión, en ocasión de la guerra de secesión de los EE.UU., hacia 1861. El CME comenzó su trayectoria negociando manteca y huevos, ampliando más tarde su operatoria a los futuros de panceta congelada y de hacienda en pie.

    Aunque 50 años más viejo, el CBOT había perdido liderazgo al postergar la negociación electrónica y la apertura de su capital a oferta pública, algo habitual y corriente en la dinámica actual de los mercados y Bolsas mundiales.

    La noticia tomó a todo el mercado por sorpresa, aunque ambas instituciones (no obstante su rivalidad constante) venían colaborando en algunos proyectos en común desde hacía tres décadas. Desde 2003, ambas plazas utilizan la misma cámara compensadora, creada por el CME.

    Cuando el proceso de adquisición culmine, Terrence A. Duffy, responsable del CME, se convertirá en el CEO de esta nueva organización y el CME acaparará 20 de los 29 asientos reservados al directorio.

    La reacción del mercado bursátil ante esta novedad no se hizo esperar: ambas compañías registraron en la misma jornada en que se conoció la fusión, los precios más altos desde que cotizan públicamente. La acción del CME que en diciembre de 2002 se conseguía a u$s 40 por acción, hoy supera los u$s 500. El CBOT, que cotizaba en el NYSE a u$s 79 hace un año -cuando era lanzada su oferta pública- llegó a negociarse a u$s 159,49 el martes pasado.

    Resultaría interesante observar alguna reacción similar en nuestros mercados de futuros, en los que aún no se ha podido materializar ningún acuerdo estratégico entre el MAT y el Rofex para la creación de algún producto nuevo consensuado, o en la negociación de algún instrumento existente con un clearing común.

    La tendencia mundial en esta industria es la de una profunda centralización, producto de megafusiones como la que vimos esta semana, y que tienden a concentrar y acaparar el volumen marginal de mercados más pequeños. Se impone urgentemente, entonces, algún grado de acercamiento entre los actores locales para poder proyectarnos a nivel regional y no perder el espacio que, necesariamente, ganarán otras plazas.
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