Esa desproporción se agrava porque una gran cantidad de productores excluye al maíz de la rotación, con lo que se configura una situación desfavorable para la conservación de los suelos y para la sustentabilidad de la agricultura continua.
Sin embargo, y al considerar el aumento sostenido de los rendimientos obtenidos en los últimos 15 años, sumado a los altos rindes logrados en la última campaña, puede esperarse un margen superior a 1.200 pesos por hectárea, valor muy difícil de lograr con los otros cultivos.