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Los países productores -entre ellos España- se pronunciaron a favor de la futura normativa, que tiene como fin proteger mejor las menciones tradicionales y términos como "crianza" o "reserva".
Sin embargo, muchos Estados miembros se abstuvieron y no hubo mayoría cualificada "ni a favor, ni en contra", de manera que se da por concluido este trámite y la Comisión Europea podrá aprobar la nueva normativa por escrito", según las fuentes.
A partir de ahora, comienza el procedimiento jurídico para la ratificación de este reglamento técnico, que la Comisión Europea aprobará previsiblemente a finales de abril, según las fuentes.
La nueva norma sobre el etiquetado del vino tiene como objetivo reforzar la protección de las indicaciones tradicionales.
En los últimos meses, el principal punto de debate sobre dicha norma ha sido la intención de los países no productores de "liberalizar" y flexibilizar la utilización de ciertos términos tradicionales, frente a los Estados miembros productores, que defienden una salvaguarda de estas menciones.
Asimismo, la puesta en marcha del nuevo reglamento es fundamental para reanudar negociaciones comerciales entre la UE y algunos países terceros con intereses en el sector vitivinícola.
En estas negociaciones, uno de los aspectos más controvertidos es la protección de las Denominaciones de Origen (DO) y de las Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) comunitarias.
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