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Quizá la tensa relación entre los dos países se agrave en este momento porque existe más sinceridad del lado brasileño y se acepta abiertamente que no realizarán ningún cambio en el sistema de prebendas internas histórico y en la fuerte decisión de proteccionismo en la defensa de su producción que genera mano de obra. Siempre fueron coherentes, ahora además son sinceros. Y el Mercosur... bien gracias.
Infelizmente también es la sensación que sentimos cuando hay gente en el país que se pone contenta porque vamos a exportar maíz a Brasil para que ellos puedan engordar sus pollos y cerdos, ya sea para competir en mercados de exportación o para vendernos productos a nosotros. La infelicidad nos llega sabiendo que el maíz argentino exportado al Brasil generará mano de obra brasileña y mantendrá altos los niveles de desocupación en nuestro mercado por no haberlo transformado en carne y productos elaborados.
¿Tendrá la dirigencia política la suficiente entereza para entender cuál es el problema y tomar las soluciones adecuadas? Ojalá la respuesta a esta pregunta no sea... infelizmente.
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