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«Por ejemplo, si tenemos frente a nosotros una SA, con base en una empresa de familia, que arrienda el campo a dos personas físicas que a la vez son los accionistas de la sociedad, lo ideal sería incluir en el análisis -como mínimo- a la SA, a sus accionistas, a las personas físicas y a los directores (que pueden ser otras personas).»
Gambacorta aclara que ver al grupo empresario como un sujeto independiente de cada uno de los que lo integra, puede ayudar a identificar figuras de planificación totalmente lícitas que redunden en beneficios impositivos o de otra índole, como por ejemplo una reorganización libre de impuestos a través de una fusión, que elimine alguna etapa comercial gravada con el Impuesto sobre los Ingresos Brutos.
• Planificación estructural. Incluye un relevamiento total inicial, identificación de oportunidades y ejecución de los cambios.
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