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25 de febrero 2008 - 00:00

La ganadería se redujo 30% en los últimos dos años

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La falta de inversión en pasturas y en fertilización, además de la inestabilidad climática, contribuye a la caída de la actividad.
El productor ganadero se encuentra hoy en la disyuntiva de reducir los stocks o liquidarlos y optar por sembrar soja, la estrella agrícola de la Argentina, que, junto con otros cultivos, causó un retroceso de once millones de hectáreas ganaderas en los últimos años.

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«Hay una faena superior de hembras a los niveles de tolerancia, ya que ronda 43% de liquidación de vacas y vaquillonas», confirmó, el economista jefe de la Sociedad Rural Argentina (SRA), licenciado Ernesto Ambrosetti.

«Si la tendencia continúa durante siete, ocho meses a un año, podríamos confirmar que se ingresó en una fase de liquidación de vientres», analizó el especialista, quien reconoció que la actividad ganadera se redujo en los últimos dos años en 30%, por falta de inversión en infraestructura y renovación de pasturas.

Por lo tanto, detrás de las tranqueras ganaderas, el panorama no es alentador, ya que se sospecha que un porcentaje de las hembras que ingresan a los frigoríficos son madres en gestación y se sabe que otra parte son terneras.

La Dirección de Mercados Agroalimentarios de la Secretaría de Agricultura de la Nación publicó que en 2005 se faenaron 14.251.529 cabezas. En esa cifra hubo una participación de 43% de hembras; en diciembre de 2007, la cantidad de hembras sacrificadas llegó casi a 50%, y en dos años creció la faena anual en más de un millón y medio de cabezas, a pesar de que se encuentra restringida la exportación.

«El productor ganadero que aceptó la tentación de pasarse a la agricultura lo hizo desalentado por los intentos del gobierno para controlar los precios, el cierre de las ventas al exterior y la falta de señales claras en el sector», según opinan los analistas consultados.

Ambrosetti descartó que «en este momento» pueda considerarse a la Argentina en un proceso de mudanza de país agrícolaganadero a nación productora exclusiva de agro.

Fundamentó su apreciación en que todavía «el número de hectáreas ganaderas es superior a la superficie sembrada», a pesar de que «no hay incremento de stocks vacunos y no hay mejoras significativas en los indicadores de productividad».

La ganadería vacuna argentina ocupaba, a fines de 2007, 56 millones de hectáreas distribuidas en cinco regiones, mientras que la agricultura dispone de una superficie de 35 millones de hectáreas cultivables, según datosdel Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

El coordinador del Programa Nacional de Carnes, Daniel Rearte, del INTA Balcarce, sostiene que «la ganadería argentina ha visto reducida su superficie en casi 11 millones de hectáreas, a causa de la importante expansión de la agricultura».

  • Soja

    Autor de diversos trabajos sobre la temática, Rearte opina que el cultivo de la soja que este año ocupa 16.900.000 hectáreas es responsable de la retracción de la superficie ganadera, pero que en el futuro también lo será el maíz a partir del « protagonismo que está adquiriendo a nivel mundial como materia prima de biocombustibles».

    El responsable del Plan Nacional de Carnes coincide en su informe con las apreciaciones del economista de la SRA en que la falta de inversión en pasturas y fertilización, además de la inestabilidad climática, contribuye a la caída de la actividad, mientras que la disminución de vientres y la baja tasa de procreo constituyen el principal cuello de botella que tiene hoy la cadena de carne vacuna.

    A pesar de la liquidación de hembras, a diciembre de 2007 -según datos analizados por Rearte-había 22.640.391 vacas en todo el país y 14.325.531 terneros, y el índice de preñez se mantenía en 63%, considerado «extremadamente bajo». De acuerdo con la distribución geográfica actual del stock de 55 millones de cabezas de ganado vacuno, 56% de la superficie ganadera actual corresponde a la región pampeana que aporta más de 53% de las vacas.

    «La provincia de Buenos Aires se mantendría estable en algo más de 19 millones de cabezas», opina Rearte, pero admite que hay migraciones, ya que los terneros se producen en un lugar y se recrían en otras partes, en corrales donde se concentran para ser engordados de manera artificial.

    El territorio patagónico, con 2,5% (360.000) del stock de terneros del país y un total de 625 mil vacas, está considerado como una región con gran potencial, ya que con inversiones en el manejo de los pastos naturales, un programa de reservas, sanidad animal y organización de los rodeos, crecería con mucha rapidez con la ventaja de ser una zona libre de aftosa.

    Respecto del futuro de la actividad, para Ambrosetti la clave está en la «previsibilidad» que debería tener el productor ganadero durante los próximos tres a cinco años, mediante señales claras por parte del gobierno.

    Ignacio Iriarte, analista del sector, opina que todavía existen alrededor de 250 mil ganaderos en el país, 470 plantas frigoríficas y miles de matarifes y carniceros, y que la cadenade la carne en la Argentina es muy grande.

    Las estadísticas oficiales avalan a Iriarte, ya que el precio promedio por kilogramo de seis cortes -asado, cuadril, bife angosto, carne picada, paleta y nalga-pasó al consumidor de abril de 2006 de 9,23 pesos a 9,68 pesos, sin variaciones significativas, aunque en las góndolas hubo incrementos. El consumo argentino per cápita de carne vacuna ( kilogramos por habitante) creció desde abril de 2006, cuando se consumían 45,59 kilos por persona, hasta los 69,88 kilos promedio por argentino en diciembre de 2007.

    En este sentido, el Plan Estratégico para la Ganadería Argentina (PEGA) de la Sociedad Rural tiene como objetivo incrementar en los próximos siete años el número de terneros actuales calculados en casi 14 millones a 19 millones de cabezas, con una oferta destinada al consumo interno y al mercado externo, y el acento puesto en las posibilidades de desarrollo que poseen las economías regionales.

    El proyecto apunta a que el stock actual de la Argentina llegue a los 67 millones y las exportaciones pasen de 500 mil toneladas a 1,7 millón.

    En la actualidad, la Argentina tiene el precio más bajo del kilogramo del kilo vivo del novillo en el Mercosur y Chile con promedio en 2007, de 0,85 centavos de dólar, contra 1,174 de Chile y 1,156 de Brasil.
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