ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

17 de enero 2002 - 00:00

La olivicultura argentina se levanta

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

El de especialidades conlleva precios que se forman, más por el juego libre del mercado, por estrategias de posicionamiento frente al mercado comprador. Por tal razón, este brinda mayores beneficios económicos.

La producción aceitunera, en tal sentido, es un buen ejemplo de lo que se puede lograr en pos de mayor valor agregado con diferenciación. En los últimos años, en nuestro país, se logró un fuerte cambio que ha aportado la posibilidad de mayor desarrollo en las llamadas economías regionales, sobre todo porque la industrialización debe hacerse en la zona de producción, facilitando la trazabilidad de este alimento.

En buena medida, por la
Estos emprendimientos apuntan a tanto a una exportación en gran escala como al mercado interno mediante el incremento del actual bajo consumo interno, de aceitunas para conserva y para aceite, por la vía del marketing y la publicidad.

La superficie implantada en nuestro país al comienzo de la década pasada apenas se acercaba a 30.000 has. Si a ella se agregan las nuevas plantaciones y lo que aún falta plantar para cumplir con los compromisos de la ley de Diferimiento Impositivo, se llega a un área total de aproximadamente 115.000 has. para el año 2.010.

Es decir que en sólo 15 años la superficie la Argentina lograría, prácticamente cuatriplicar la producción. En términos de número de plantas, el aumento sería más fuerte todavía ya que éste habría de multiplicarse por 10, por la mayor cantidad de plantas por ha.

A diferencia de un gran parte de las viejas plantaciones, con las nuevas plantaciones, el origen fue esmeradamente cuidado. Se plantaron variedades que permitieran aceites demandados en el exterior y se realizaron un gran número de importaciones de plantines desde España, Italia, Israel y EE.UU.

Se advierte, en las plantaciones, la decisión de volcarse mayoritariamente a la producción aceitera. Es notable la alta concentración observada en las variedades Arbequina, Frantoio, Leccino y Picual que brindan un aceite cotizado en el mundo.

Además de las variedades y de su origen, el avance tecnológico se comprobó con la aplicación de fertilización y riego, con plantaciones de alta densidad, con plantas conducidas a un solo tallo y regadas con sistemas de goteo utilizando fertirrigación.

Así, con estos proyectos, los valles áridos de La Rioja, Catamarca y San Juan, que son áreas de menos de 300 mm. al año de precipitación, de fuertes vientos y marcados fenómenos erosivos y de escasas posibilidades de infraestructura, fueron siendo incorporados al espectro productivo nacional.

Para 1999, la superficie comprometida a plantar con olivos llegaba a 71.000 has. De ellas, el 70% correspondían a variedades aceiteras o doble propósito y el 30% a variedades de conserva.





Últimas noticias

Dejá tu comentario

Otras noticias