El cultivo de maíz tendrá rentabilidad negativa cuando avance la cosecha en marzo sobre una superficie de 2,44 millones de hectáreas y se terminen de afilar los cálculos que hasta el momento arrojan una pérdida de 27 dólares por tonelada para el productor, según un estudio privado.
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La cifra surge de un estudio efectuado por el economista jefe de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Ernesto Ambrosetti.
Por su parte, el presidente de la asociación Maizar, Pablo Ogallar, que agrupa a la cadena agroindustrial del cultivo, indicó que la proyección de la demanda de maíz para etanol por parte de los Estados Unidos se ubica en el orden de las 79 millones de toneladas y "seguirá creciendo".
"La cadena de valor del maíz emplea actualmente a 800.000 personas (en Argentina) y estimamos que si logramos sembrar 10 millones de hectáreas en los próximos 9 años, el empleo total de la cadena llegaría a 2.700.000 personas", expresó el directivo.
Según Ambrosetti de la SRA, con las pérdidas proyectadas, muchos productores "no podrán cumplir los compromisos asumidos con el sistema financiero y con las firmas que financian la producción".
El semillero Pioneer planteó el escenario del maíz en los próximos años como un cultivo requerido ya que es fuente de distintas energías: biogás a partir del rastrojo, electricidad y etanol.
Además, el almidón del maíz está destinado a la fabricación de distintos subproductos sustitutos del plástico.
Con la incongruencia de los números negativos de la actual campaña, el director ejecutivo de Maizar, ingeniero agrónomo Martín Fraguío, aseguró que se vislumbran años promisorios para el maíz.
Habló del futuro que han trazado en el mundo para el cereal americano como fuente de energías renovables además de materia prima para distintas industrias, entre ellas, las de alimentos para seres humanos y animales.
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