El banco de inversión Goldman Sachs recortó sus previsiones para el precio del petróleo en el segundo trimestre de 2026, en respuesta al acuerdo de alto el fuego alcanzado entre Estados Unidos e Irán.
El precio del petróleo en la mira: Goldman Sachs baja su previsión, pero otros analistas dudan de la tregua
El banco recortó sus estimaciones tras la tregua en Medio Oriente. El mercado incorpora incertidumbre sobre Ormuz y el suministro global.
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El ajuste responde principalmente a una reducción en la prima de riesgo geopolítico de corto plazo y a los primeros indicios de normalización en los flujos de crudo a través del estrecho de Ormuz.
La entidad ahora estima que el barril de Brent promediará los u$s90, mientras que el WTI se ubicará en torno a los u$s87. Se trata de una revisión a la baja respecto de sus proyecciones anteriores, que ubicaban ambos valores en u$s99 y u$s91, respectivamente.
El ajuste responde principalmente a una reducción en la prima de riesgo geopolítico de corto plazo y a los primeros indicios de normalización en los flujos de crudo a través del estrecho de Ormuz.
El alivio es limitado y el mercado sigue tensionado
Pese al recorte en las previsiones, Goldman Sachs dejó en claro que el escenario sigue siendo frágil. El banco señaló que los riesgos para los precios continúan inclinados al alza, en un contexto donde la estabilidad del suministro aún no está garantizada.
De hecho, tras las caídas iniciales vinculadas a la tregua, los precios del petróleo volvieron a mostrar subas, reflejando la preocupación del mercado por la posibilidad de que la producción en Medio Oriente no se recupere completamente.
Otros analistas ven también en la fragilidad de la tregua un riesgo de que el barril de petróleo se mantenga muy por encima del los u$s100. Desde ING advirtieron que "la escalada en Oriente Medio inevitablemente empujaría los precios del petróleo al alza y aumentaría expectativas de subidas de tasas por bancos centrales".
Naeem Aslam, director de inversiones de Zaye Capital Markets, señala que "los mercados continúan valorando una prima de riesgo geopolítico elevada impulsada por las crecientes tensiones entre EEUU e Irán y la fecha límite inminente sobre la reapertura del estrecho de Ormuz".
Según Windward, empresa de inteligencia marítima, todos los barcos deben coordinar el paso con autoridades iraníes, pagando peajes de hasta 1 dólar por barril en criptomonedas. Esta situación dista mucho de la "apertura completa" exigida por Trump.
Jamie Dimon, CEO de J.P. Morgan Chase, advirtió el domingo que "debido a la guerra en Irán, enfrentamos adicionalmente el potencial de choques significativos y continuos en los precios del petróleo y materias primas, junto con la reconfiguración de las cadenas de suministro globales, lo que puede llevar
El factor Ormuz: un riesgo que llegó para quedarse
Las dudas sobre la continuidad del alto el fuego y las restricciones persistentes en el estrecho de Ormuz siguen siendo factores determinantes en la dinámica del mercado.
Tras el conflicto, analistas coinciden en que Irán no solo reafirmó su capacidad de influencia sobre este paso estratégico, sino que además demostró en la práctica que puede bloquearlo. Ese riesgo, que antes era considerado hipotético, ahora pasa a formar parte estructural del mercado.
Esto implica que, incluso con tregua, los precios del petróleo incorporarán una prima de riesgo geopolítico más elevada, ante la posibilidad de nuevas interrupciones en el suministro.
"La reapertura del estrecho durante dos semanas, o posiblemente una apertura permanente, es bajista para los precios mundiales del petróleo y el gas, pero aún tenemos que ver si los buques realmente lo atraviesan y necesitamos tener cierta confianza en que no volveremos a enfrentarnos a amenazas y ataques graves en dos semanas", opinó Noah Barrett, analista de investigación de Janus Henderson.
Daños en la infraestructura y recuperación lenta
Otro factor clave es el impacto físico del conflicto sobre la infraestructura energética. La producción, el transporte y el refinado de hidrocarburos en la región sufrieron daños que no se revertirán en el corto plazo.
Distintos análisis estiman que la normalización de los flujos podría demorar varios meses. En el caso del combustible aeronáutico, se proyecta un plazo cercano a cuatro meses para recuperar niveles previos, en un escenario comparable al de crisis anteriores como la de 2008-2009.
Esta demora limita la posibilidad de una caída sostenida en los precios, ya que la oferta global seguirá condicionada.
Una tregua frágil que no despeja la incertidumbre
El acuerdo alcanzado entre las partes tiene carácter temporal y presenta múltiples condicionantes. La tregua es por dos semanas y no garantiza una resolución definitiva del conflicto.
De hecho, el mercado reaccionó rápidamente ante nuevas tensiones, como el anuncio de un nuevo bloqueo del estrecho por parte de Irán tras ataques en la región. Este tipo de episodios refuerza la idea de que el riesgo de disrupciones sigue latente.
En este contexto, los operadores continúan asignando una probabilidad elevada a nuevos eventos que puedan afectar el suministro, lo que sostiene los precios en niveles altos.
Barrett añadió: "Dadas las interrupciones en las infraestructuras clave y la opinión de que la prima de riesgo por barril sigue siendo elevada, espero un precio mínimo más alto para el petróleo y un repunte en los beneficios y flujos de caja previstos de los productores".
Escenarios de precios: entre la normalización y nuevos shocks
El banco mantuvo sin cambios sus proyecciones para el resto del año, con un Brent en torno a los u$s82 en el tercer trimestre y cerca de los u$s80 hacia el cierre de 2026.
Sin embargo, también planteó escenarios alternativos que reflejan el nivel de incertidumbre actual. En un contexto adverso, marcado por la ruptura de la tregua y pérdidas sostenidas de producción en Medio Oriente, el precio del Brent podría escalar hasta un promedio cercano a los u$s115 en el cuarto trimestre.
Este rango de proyecciones muestra que, más allá del ajuste puntual, el mercado energético sigue condicionado por variables geopolíticas difíciles de anticipar.
El rol del estrecho de Ormuz y la oferta global
Uno de los factores centrales en el análisis de Goldman Sachs es la evolución de los flujos energéticos a través del estrecho de Ormuz, un punto clave para el abastecimiento global de petróleo y gas.
El banco asume una normalización gradual del tránsito a partir de mediados de abril, lo que contribuiría a estabilizar los precios en el corto plazo. Sin embargo, cualquier demora en ese proceso o nuevos daños en la infraestructura podrían alterar rápidamente ese escenario.
Esta dependencia de un cuello de botella estratégico refuerza la volatilidad del mercado y limita las posibilidades de una baja sostenida en los precios.
El impacto también alcanza al mercado del gas
El ajuste de previsiones no se limita al petróleo. Goldman Sachs también recortó su estimación para el precio del gas en Europa, tomando como referencia el índice TTF.
Para el segundo trimestre, el banco proyecta ahora un valor cercano a los 50 euros por MWh, por debajo de los 70 euros previstos anteriormente, en línea con una expectativa de mayor disponibilidad de gas natural licuado.
No obstante, el escenario alternativo contempla subas por encima de los 75 euros si los flujos se ven interrumpidos o si persisten daños en la infraestructura energética.
Qué implica para la Argentina
Para la Argentina, estas proyecciones reflejan un escenario mixto. Por un lado, un precio del petróleo en torno a los u$s90 sigue siendo elevado en términos históricos y favorece el desarrollo exportador de Vaca Muerta.
Por otro, la volatilidad y los riesgos al alza generan incertidumbre sobre la estabilidad del mercado energético global, lo que puede impactar tanto en inversiones como en precios internos.
En este contexto, la evolución del conflicto en Medio Oriente y la capacidad de normalizar los flujos a través de Ormuz serán variables clave para definir el rumbo del sector en los próximos meses.









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