Ginebra (EFE) - La política agraria de los Estados Unidos tiene un «rumbo errático», según advirtió el comisario europeo de Agricultura, Franz Fischler, dado que «la ley que debate actualmente el Congreso contradice las posiciones que el país defiende ante la OMC».
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En una conferencia de prensa en la sede de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el comisario austríaco señaló que ese proyecto de ley «es un paso atrás» porque prevé ayudas «ligadas claramente a la producción» y «enviará una señal equivocada» a los agricultores.
Tras su entrevista con el nuevo presidente del comité de negociaciones agrícolas de la OMC, Stuart Harbin-son, Fischler acusó a EE.UU. de no ajustar su política agrícola a la dirección que defiende verbalmente ante la OMC, aunque culpó de ello en especial al Congreso y no al gobierno.
En relación con las negociaciones agrícolas en este foro, Fischler señaló que si se quiere cumplir el mandado establecido en la reunión de Doha, en noviembre pasado, son precisas a la vez «flexibilidad y determinación».
Según Fischler, la UE está dispuesta a abrir más su mercado agrícola, siempre y cuando otros acepten negociar la extensión de la protección especial de las «indicaciones geográficas» (denominaciones de origen) a productos distintos de los vinos y bebidas espirituosas.
Desarrollo
Esa extensión, apoyada por países en desarrollo, como Cuba, Venezuela, la India o Pakistán, es rechazada, sin embargo, claramente por los del llamado grupo de Cairns, que incluye a los grandes exportadores agrícolas, como Australia, Nueva Zelanda, la Argentina o Chile.
Los Quince están también dispuestos a reducir sus subvenciones a las exportaciones agrícolas, dijo Fischler, sólo si otros países hacen lo propio con otras formas de ayuda más o menos encubiertas.
Asimismo, aceptarán reducir otros subsidios que distorsionan el comercio, siempre y cuando se les permita a los agricultores europeos garantizar la seguridad alimentaria y proteger el medio ambiente, pues son preocupaciones de los ciudadanos de la Unión.
Fischler recordó que la Unión Europea es, de lejos, el mayor importador de productos de los países en desarrollo, por encima de EE.UU., Japón, Canadá y Australia juntos, y que importa productos agrícolas por unos 35.500 millones de dólares (libres o con muy bajos aranceles) frente a 20.800 millones de EE.UU. El comisario europeo volvió a rechazar la propuesta del grupo de Cairns a favor de que la UE «elimine» sus subsidios a la exportación y dijo que no se puede singularizar un tema, sino que las negociaciones comerciales son un todo en el que hay que buscar «el justo equilibrio entre los distintos pilares».
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