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Fuentes de la empresa confirmaron que "existen conversaciones en curso con los exportadores para recurrir de común acuerdo a la Oficina Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI)", con sede en Ginebra. Monsanto reclama el cobro de regalías por el uso de semillas de soja Roundup Ready (RR), resistentes al glifosato, un potente herbicida, y que se cultivan en Argentina desde 1996.
La compañía, que no patentó el evento en Argentina, intentó cobrar derechos a los agricultores, quienes se negaron tajantemente, y alegaron que ya pagan indirectamente por el uso de la tecnología transgénica al momento de adquirir las semillas a los intermediarios.
Los productores aseguran que pagan tres dólares por cada bolsa de semillas de soja, cuyo precio es de unos 20 dólares. Monsanto, entonces, amenazó con cobrar derechos sobre las exportaciones argentinas de soja y derivados (con excepción del aceite) a razón de un dólar por tonelada vendida, lo que se traduce en unos 28 millones de dólares, costo que los comercializadores descontarán del precio que pagan a los agricultores.
"Estamos buscando una solución que evite el tener que recurrir a una demanda ante un tribunal internacional para lograr que se nos reconozca por el uso de la tecnología desarrollada por Monsanto", señaló el portavoz de la compañía, Federico Ovejero. La multinacional pretende cobrar derechos por las patentes registradas en aquellos países a los cuales Argentina vende soja.
Los grandes exportadores escucharon la propuesta de Monsanto, pero se negaron a hacer comentarios mientras las negociaciones estén en curso. La propuesta de cobrar derechos sobre las exportaciones prevé un aumento de la regalía para 2006, a 2,5 dólares por tonelada, por lo que, de prosperar este mecanismo, la multinacional estadounidense recibiría el próximo año unos 70 millones de dólares.
Monsanto ha expuesto este esquema ante las autoridades argentinas, que se negaron a darle su visto bueno y, por su parte, han ideado otro mecanismo, por el cual deben pagar derechos extraordinarios sólo aquellos agricultores que cultiven más de 65 hectáreas.
La Secretaría de Agricultura propone que los pequeños productores puedan destinar parte de las semillas obtenidas en una cosecha para volver a sembrar en su campo sin la obligación de abonar una regalía. Argentina, que es el segundo productor mundial de soja transgénica, prevé para esta campaña cultivar 14,6 millones de hectáreas con soja, el 90 por ciento de tipo "RR" y lograr una cosecha de 37,7 millones de toneladas.
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