La conclusión que surge de este panorama es que los avances en investigación, con las nuevas aplicaciones para usos alimentarios de alta calidad, han abierto innumerables posibilidades de mercado para este cultivo en el mundo, y la Argentina, con la experiencia adquirida a través de muchas décadas y sus excelentes condiciones ecológicas, puede volver a posicionarse como uno de los principales productores.
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