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La Oficina Federal del Medio Ambiente, Bosques y Paisaje decidió aprobar la solicitud tras considerar "aceptable" el posible riesgo para las personas y medioambiental.
La Escuela Politécnica tendrá que cubrir las plantas transgénicas con carpas especiales, no podrá producir semillas de trigo o cebada a menos de sesenta metros, además de proteger la parcela de la intrusión de aves y roedores y vigilar que los genes no se propagan.
Ese instituto científico tendrá que informar además regularmente del desarrollo del experimento a un grupo integrado por representantes de la Oficina del Medio Ambiente, el cantón de Zurich y el municipio de Lindau, donde se desarrollará el experimento.
Una vez acabado el experimento, deberá además eliminar el material vegetal modificado genéticamente incinerándolo y sometiendo el suelo a un tratamiento térmico.
La Oficina del Medio Ambiente justificó su decisión por la nueva ley sobre transgénicos, que entrará en vigor el próximo enero y que autoriza hasta finales de 2008 la diseminación experimental con fines científicos de genes resistentes a los antibióticos.
Las autoridades suizas no ocultan, sin embargo, su escepticismo sobre el experimento que quiere llevar a cabo la Escuela Politécnica, que consideran "prematuro" y "poco útil".
La caracterización incompleta del trigo KP4, que se utilizará en el experimento, y la falta de un método de análisis reducen, en opinión de los expertos de la Oficina del Medio Ambiente, la eventual rentabilidad.
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