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15 de mayo 2023 - 00:00

Trigo: sembrar o no sembrar, esa es la cuestión

La campaña gruesa 2022/23 dejó una extrema falta de agua en los perfiles de suelo. Sin lluvias, será difícil tomar la decisión de invertir en la producción del cereal. Las excepciones se centran en el sudeste de Buenos Aires.

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La campaña fina 2023/24 no tiene buenas perspectivas y a juzgar por los modelos climáticos, la situación de estrés hídrico en una gran porción de las zonas productivas indica que no están dadas las condiciones para que se pueda avanzar con la siembra. Las excepciones existen y se centran en el sudeste de la provincia de Buenos Aires y en parte de Entre Ríos.

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Un relevamiento realizado por Ámbito que incluyó a productores, asesores y empresarios del sector que provee de insumos para la campaña, indica que sin abundantes precipitaciones en los próximos días aumentan las probabilidades de que se reduzcan las áreas trigueras en Córdoba, La Pampa, Santa Fe y en el centro y norte bonaerense. Ya no se podrá lograr aquella estimación que hizo la Bolsa de Comercio de Rosario en la que pronosticaba una intención de siembra cercana a las 7 millones de hectáreas.

La campaña gruesa 2022/23 dejó una extrema falta de agua en los perfiles de suelo y el otoño no trajo las precipitaciones que se esperaban, por lo tanto al día de hoy es muy difícil trazar un escenario para los cereales de invierno ya que buena parte de la región pampeana no ofrece las condiciones para avanzar con la implantación.

El desánimo por la falta de lluvias existe. Valentín Bastini, jefe de productos línea Nutrición de Cultivos de Rizobacter, explicó a Ámbito que “la preocupación es real, esta instalada. Por suerte hemos tenido algunos eventos de lluvia aislados, que si bien no son lo que se esperaba permitieron revertir en algunas zonas la mala perspectiva inicial. El productor necesita rotar los cultivos y producir, por eso nuestra recomendación es que sea paciente, que busque asesoramiento. Nosotros somos mas de 80 personas que estamos dispuestos a ayudarlo, con tecnología en nutrición. La sequía afectó la disponibilidad de algunos nutrientes y la biología del suelo se vio alterada, por eso es importante hacer un análisis de suelo y saber dónde estamos parados”.

En tanto, Ignacio Sagarzazu, Gerente de Herbicidas para Cono Sur de FMC, aseguró a Ámbito que “hoy es fundamental pensar cada decisión, sabemos que el productor viene de una cosecha difícil que no dio los resultados que buscaba, pero ahora hay que analizar cómo encarar la próxima campaña. Las malezas siempre están presentes esperando agua, no importa si vamos a una fina o directo a una gruesa. Tenemos que planificar para captar las lluvias de mayo, hacer buenos controles en lo que es posemergencia de las malezas, un buen reseteo e incorporar los residuales para que lleguen a la primavera o al menos cubran el invierno”.

La sequía no terminó y en muchos casos hay lotes en los que no se podrá sembrar. De hecho, hay zonas en las que la disponibilidad de agua es aún menor a la que se documentó para esta misma fecha en la campaña pasada, en la que se obtuvieron apenas 12 millones de toneladas cuando se esperaban cerca de 20 millones.

Cosecha

Con este panorama, sorprende el dato que publicó el viernes último en su reporte mensual el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), al proyectar la cosecha argentina de trigo 2023/2024 en 19,50 millones de toneladas, con exportaciones por 13,50 millones. Si bien es probable que esta cifra se ajuste con el correr de las semanas en función de las lluvias registradas, a priori no se condice para nada con la realidad local.

En cuanto a la situación de los países productores en otras latitudes, se estima que tendrán el trigo suficiente como para abastecer el mercado global, con la consecuente caída en los precios internacionales. Canadá tendría una gran producción. En Estados Unidos la siembra avanzó gracias a las buenas lluvias que se registraron sobre las Dakotas y las condiciones ambientales favorables también se observaron en los trigos de invierno en la Unión Europea.

Por todas estas razones, la decisión de sembrar trigo este año es de una complejidad extrema. El productor necesita rotar cultivos y en muchos casos armar su estrategia productiva con el trigo como antecesor de una soja. Todo esto en medio de una incertidumbre climática, global y local, y como si esto fuera poco, se trata de un cultivo que se sembrará con un mandato de Gobierno pero que se cosechará con otro que iniciará en diciembre, pocos días antes del inicio de la trilla.

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